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| felinia 28 |
on line desde enero 2002 |
mayo 2004 |
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Jaume Fatjó y Xavier Manteca, del Servicio de Etología Clínica del Hospital Veterinario de la Universidad Autónoma de Barcelona, son los autores del Manual de educación y manejo de perros y gatos para programas de terapia asistida por animales de compañía, editado por la Fundación Affinity. Se trata de una herramienta eficaz que estamos seguros de que ayudará a los equipos de directivos y profesionales de los centros con programas de terapia y educación asistida por animales de compañía a cuidar, educar y tratar convenientemente a sus nuevos "ayudantes", unos seres vivos muy especiales. La Fundación Affinity se ha encargado de adaptar el material de los profesores Manteca y Fatjó al campo de la Terapia Y Educación asistida por animales. Se han publicado un gran número de libros que explican que la intervención de perros y gatos puede facilitar diversos tratamientos psicoterapéuticos, de educación especial y de rehabilitación; sin embargo, creíamos que en el mercado faltaba una obra sencilla sobre el comportamiento de los perros y los gatos, la naturaleza de su conducta, el papel que desempeñan en ella la raza o el sexo o de cómo debemos adiestrarlos y cuidarlos para que su intervención en las terapias sea lo más provechosa posible para los pacientes y, sobre todo, garantizar el bienestar de los propios animales. El manual destaca las reglas de sentido común que estos profesionales deben aplicar a la hora de trabajar con los animales, a fin de garantizar la calidad de los programas y el bienestar de todos. Entre ellas, cabría mencionar el usar los medios tecnológicos modernos para no abrumar a los perros con órdenes que el paciente puede llevar a cabo con un mando a distancia, por ejemplo; evitar los adiestramientos sofisticados que les pueden producir demasiado estrés, y potenciar el carácter afectuoso de los animales apoyando las órdenes con el refuerzo positivo y la felicitación por el trabajo bien hecho. Es imprescindible que los perros y los gatos sean adiestrados por el equipo terapéutico o por los residentes del centro, y que la educación y el aprendizaje de las órdenes se haga con una correcta utilización de la recompensa, evitando siempre el castigo. En el manual se advierte asimismo que no se debe tratar a los gatos como si fueran perros pequeños. Los gatos tienen una naturaleza muy diferente a la de los perros, y conservan parte del espíritu solitario y territorial de su antepasado salvaje, el gato montés africano. Lo mejor es iniciar su período de socialización a las dos semanas, antes que en el caso de los perros, y finalizarlo a la séptima. Acostumbrarlos tan tempranamente a la relación con las personas resulta clave para que en el futuro se muestren dóciles. Se ha comprobado que si un gato permanece aislado durante su primer mes de vida puede tener problemas de socialización. Desde luego, el bienestar de los pacientes, del equipo terapéutico y de lso animales de compañía es condición sine qua non de un buen programa de terapia y educación asistida por animales. Por ello la Fundación Affinity ha querido editar este manual que ya ha remitido a todos los centros en los que hay programas de terapia y educación asistida por animales.
Traditionally, we are told that if you suffer from allergies, then owning a pet is not a good idea. However, recent scientific evidence suggests that the opposite may hold true. Research carried out in America demonstrates that children who live with a cat or dog in their early years can be protected by the contact with the pet, from developing allergies, including non-pet allergens, such as dust mites, grasses and pollen. For those people who do have allergies to animals, it has been found that some breeds of cat or dog with particular types of fur, do not provoke an allergic reaction (unfortunately, this does not generally apply to asthma sufferers). Poodles, Bichon Frisé or Labradoodles are generally less allergenic than other breeds of dog as their coat is more like wool than fur. Similarly, furless Rex cats seem to be better for some sufferers. However, every reaction is individual and there are no hard and fast rules. As a general guide pets that moult less fur are less likely to cause a reaction. Given the many benefits pets bring, both in terms of companionship and health benefits, the good news is that in a majority of cases, mild allergies to pets can also be minimized and symptoms controlled by careful management Allergy guide:
Información proporcionada por The Pet Health Council (PHC)
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Tillamook Cheddar está a punto de convertirse en
la artista más joven en tener su propia muestra retrospectiva. Ella, más
conocida como Tillie, tiene sólo cinco años y está preparando para
marzo de este año, una exposición en Bélgica que revisará toda la
obra que ha producido durante su corta vida. Y hay algo más. Tillie es
una perra.
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ART
BRUT
EXPOSICIONES COLECTIVAS: PETROPOLIS,
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Después de su éxito en el parisino Théâtre du Marais, el "one cat show" de Laura Benson pasa a representarse en el también parisino THéâtre du Petit Hébertot. El único intérprete de esta pieza para tres personajes, el gato George, la propietaria Peggy y su hija Isabelle, merece el aplauso de los amantes de los gatos. El gato George ronronea, se rasca, esparce la arena de su bandeja, se hincha de salmón y muestra sus dotes musicales maullando en toda la escala de tonos. Es el gato de "su Mummy", una vieja dama excéntrica que, entre dos "vodka-time" y en un francés absolutamente "british", le hace partícipe de sus inquietudes, especialmente en lo que respecta a su hija. Laura Benson interpreta todos los papeles de este espectáculo. Fantasía trágica o tragedia burlesca, se pasa de la mesa a la bandeja de arena, del diván a la puerta ... y de una lengua a otra, de maullidos a onomatopeyas, del francés al inglés y de la comedia al drama que se anuncia con pasos felinos. Sutil y alocado, cruel y elegante, "George, una vida de gato" es un verdadero placer.
Uno de los destinos más sobrecogedores que pueden tocarnos en este mundo es el de nacer pollo. Naces pollo y lo más probable es que acabes nadando en salsa y luego devorado, porque los pollos tienen poca salida laboral aparte de ésa. Por mucho que cacareen para fingir que son pájaros cantores, la realidad es que los pollos son carne de fogón, y resultan comestibles de modos muy distintos, y en todas las culturas, lo que aumenta su vulnerabilidad. Tal y como están las cosas, en fin, raro es el pollo que muere de viejo. En estas últimas semanas hemos sabido que los pollos tailandeses tienen gripe. La gripe del pollo. Cuando escribo esto, son ya siete las personas que han muerto a causa de esa gripe, capaz de transmitirse a los humanos sin necesidad siquiera de comerse un animal enfermo, lo que ha tenido como consecuencia que se hayan sacrificado 25 millones de pollos, tarea en la que ha tenido que participar el ejército tailandés, porque la verdad es que nunca se sabe dónde puede surgir el enemigo: te entrenan para una posible guerra mundial y lo mismo acabas exterminando pollos. Siete muertos y 25 millones de pollos asesinados de un plumazo. La ley del talión a la tailandesa, como quien dice: algo más de tres millones y medio de pollos por cada tailandés muerto. Se trata de una proporción razonable, supongo, por más que algunos pollos puedan considerarla injusta, ya que de sobra conocemos la rebeldía innata de los pollos con respecto a cualquier decisión humana que afecte al colectivo de pollos, así se trate sólo de rebozarlos y freírlos. (Y no es por resultar agorero, pero el día en que los pollos se harten de nosotros, que a menudo nos hartamos de pollo, vamos a reírnos a lo grande, aunque se trate de una risa helada: el ataque de los pollos asesinos, cansados de ser víctimas pasivas de nuestra condición omnívora). Lo ocurrido en Tailandia no viene sino a sumar dramatismo al dramatismo intrínseco de ser pollo en un planeta en el que la gente come pollo. Cualquiera de nosotros pilla la gripe y se mete en la cama, pero un pollo se pone griposo y desencadena un holocausto. Más vale no pensar en lo que les ocurriría a los pollos si, en vez de coger una simple gripe, pillaran ladillas: la mismísima OTAN tendría que rociar todas las granjas del mundo con bombas nucleares. Yo no sé ustedes, pero, con sus más y sus menos, me alegro mucho de no haber nacido pollo. Ni siquiera Hamlet hubiese cambiado su destino sombrío por el de un pollo. Ni siquiera el paciente Job hubiese soportado ser pollo. Ni siquiera los propios pollos quieren ser pollos, porque saben lo que eso significa, el sino terrible que se esconde bajo el plumaje: morir a manos de un matarife o a manos del ejército tailandés, porque esas aves desdichadas lo tienen todo en contra. Cada vez que como pollo, me siento un miserable, porque sé que estoy contribuyendo a perpetuar el atroz destino histórico de los pollos. Cada vez que veo un pollo vivo. me dan ganas de tararearle el Réquiem de Mozart. cada vez que veo el cadáver de un pollo colgado en una carnicería, pienso en lo que fue la vida privada de ese pollo y se me saltan las lágrimas. Lágrimas de alegría por no haber nacido pollo.
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