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noviembre 2003


HUMOR FELINO

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* Hoy no ... ¡tenemos invitados!

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BBC MUNDO.com - Un nuevo mapa de la Tierra producido por un equipo de investigadores estadounidenses y alemanes, muestra a nuestro planeta como nunca antes había sido visto.

El mapa creado mediante la recolección de imágenes tomadas por satélites, destaca principalmente las anomalías gravitacionales, es decir, los puntos donde existe una menor o una mayor atracción magnética. A través del estudio de estas anomalías -imperceptibles para el ojo humano- los científicos esperan comprender en mayor profundidad el movimiento de los océanos y cómo estos influyen en el cambio climático.

Para crear este mapa, los investigadores enviaron a una misión compuesta por dos sondas espaciales, conocida bajo el nombre de Recuperación Gravitacional y Experimento Climático (GRACE por sus siglas en inglés).  Mientras una de las naves recoge información sobre los distintos campos gravitacionales, la segunda la sigue a una distancia de 220 Km. para medir los cambios que se producen en el espacio existente entre los campos desiguales, en su más mínimo detalle.

30 años en 30 días

"En los últimos 30 días hemos obtenido suficiente información como para mejorar sustancialmente lo que hemos hecho en los últimos 30 años utilizando otros métodos", señaló a la BBC uno de los investigadores estadounidenses.

La enorme ventaja de la misión GRACE es su precisión en los detalles. "Pese a que la superficie de los océanos es aparentemente plana, cuando la observamos a través de la tecnología de GRACE podemos ver que está cubierta de lomas y valles causados por los vientos, las corrientes y también por las variaciones en los campos gravitacionales de la Tierra", comentó el investigador Lee-Lueng Fu.

El primer mapa confeccionado por GRACE consiste en un perfil de los campos gravitacionales de la Tierra, pero como ese perfil cambia constantemente con los movimientos en la Tierra sólida, en los océanos y en la atmósfera, la misión tiene pensado producir un nuevo mapa una vez al mes.

Mapa de la Tierra producido por GRACE

Uno de los satélites de la misión GRACE

* Las zonas rojas indican los puntos donde la gravedad es mayor * La información se ha obtenido gracias a dos sondas espaciles

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ALGUNAS ESPECIES ANIMALES PRACTICAN UNA FORMA  

ELEMENTAL DE DEMOCRACIA

Vanessa Marsh (Tendencias Científicas)

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La democracia se practica también a escala animal, ya que las decisiones que llevan a una manada de ciervos o búfalos de un lado a otro se toman por mayoría tras una singular forma de voto. Una investigación ha establecido por vez primera estos comportamientos y ha modelizado la democracia animal. Cuando las decisiones se toman por mayoría, las posibilidades de supervivencia aumentan.

La democracia no es exclusiva de la especie humana, según han averiguado dos científicos de la Universidad de Sussex, Brighton, Reino Unido.

Tim Roper y Larissa Conradt han analizado los comportamientos de diferentes grupos de animales, como los ciervos y los cisnes, y han descubierto que las decisiones del grupo se toman por mayoría, después de una particular forma de voto.

Este voto es inconsciente, pero lo que está claro es que ninguna abeja, ciervo o búfalo decide en solitario los movimientos que adopta el grupo.

En estas especies existe la capacidad de adivinar cuándo una mayoría experimenta la necesidad de partir. A través de gestos sutiles, algunos miembros del grupo formulan su propuesta de desplazamiento, que es a continuación analizada y votada por el resto de la manada.

Voto animal

El voto se expresa de diversas maneras, como levantando las patas o moviendo la cabeza. En el caso de los cisnes, ningún miembro de la manada se desplaza en ninguna dirección concreta hasta que el 60% del grupo haya tomado una decisión.

De esta forma, Roper y Conradt, que publican su investigación en la revista Nature, han podido establecer que los grupos animales sólo se desplazan cuando se ha alcanzado un consenso mayoritario expresado en lenguaje de gestos.

En estas especies no hay disidentes que amenacen con retirarse del grupo si no se siguen sus decisiones, ni tampoco líderes que impongan su criterio a la mayoría.

Democracia modelizada

Además de descubrir esta forma de comportamiento colectivo, Roper y Conradt aplicaron modelos matemáticos para determinar las ventajas de esta forma de adoptar decisiones: estos modelos abstractos establecieron que cuando la mayoría decide, aumentan las posibilidades de supervivencia del grupo.

La investigación aporta nuevos elementos a la experiencia democrática humana, si bien no caben las extrapolaciones. Está claro que la forma de tomar decisiones entre estas especies y cualquier parlamento es idéntica, pero la misma definición de democracia no es aplicable, en sentido estricto, a la especie animal.

En cualquier caso, no es la primera vez que se analiza el fenómeno de la toma de decisiones a nivel animal, si bien nunca de había profundizado tanto ni explicado por qué el grupo sigue las decisiones de la mayoría.

Una vez más, el estudio de la naturaleza aporta elementos para la reflexión sobre los comportamientos humanos, lo que no deja de ser relevante en un momento social como el que vivimos, en el que los valores democráticos sucumben frecuentemente ante la ley del más fuerte o del económicamente más poderoso.

Está claro que los animales no padecen estas limitaciones y que, a su manera, nos indican cuál es el camino más seguro para la supervivencia de nuestra especie. Sin olvidar por ello que no todas las especies animales son “democráticas”.

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LOS PRIMATES TIENEN UN SENTIDO DE LA JUSTICIA 

SIMILAR AL DE LOS HUMANOS

Vanessa Marsh (Tendencias Científicas)

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Una investigación realizada por primera vez para estudiar los comportamientos económicos de los monos capuchinos ha descubierto que los primates no humanos responden negativamente a una distribución injusta de la recompensa, llegando incluso a no realizar nuevos trabajos si se sienten injustamente tratados. De esta forma, el sentido de la justicia emerge como una capacidad innata en nuestra especie, ajena a la cultura, que además ha evolucionado desde nuestros antepasados los primates manifestándose como una necesidad para la vida de los grupos complejos.

El sentido de la justicia es una necesidad para la vida de los grupos complejos y constituye una capacidad innata en nuestra especie que ha evolucionado desde nuestros antepasados los primates, según se desprende de los resultados de una investigación desarrollada para determinar el sentido de la justicia en grupos de monos capuchinos.

La investigación, que ha sido desarrollada por Sarah Brosnan y Frans de Waal, del Yerkes National Primate Research Center de Atlanta, adscrito a la Universidad Emory, pudo determinar que los primates no humanos responden negativamente a una distribución injusta de la recompensa, una reacción habitual en los seres humanos atribuida a un sentido universal de la justicia presente en la cultura de nuestra especie.

Los investigadores trabajaron con monos capuchinos, a los que entrenaron para realizar pequeños trabajos a cambio de una recompensa con comida. Cuando están solos, estos primates se conforman con cualquier regalo, pero actúan de manera diferente cuando el tratamiento es colectivo.

Cuando están en grupos, los primates que reciben menos comida que otros rechazan la recompensa si constatan que un compañero de su especie recibe mayor cantidad de comida por un trabajo igual o menor, llegando incluso a no realizar nuevos trabajos si se sienten injustamente tratados, lo que constituye la manifestación más primaria del ejercicio de la huelga.

Anclaje en los instintos

Este comportamiento se consideraba hasta ahora típicamente humano y fruto de la evolución de nuestra civilización, ya que los humanos, incluso desde niños, rechazamos con frecuencia una recompensa o compensación que no se corresponda con lo que consideramos apropiado o justo.

Por este motivo, el descubrimiento constituye un motivo de reflexión acerca de la naturaleza del sentido de la justicia en nuestra especie y del así llamado afán de lucro, ya que como sugieren científicos de Harvard, el sentido de la justicia puede basarse más en una facultad moral innata (pero no exclusiva de nuestra especie), que en una reflexión lógica, producto de una tradición cultural.

Para los autores de esta investigación, primera en su género, ha quedado de manifiesto la existencia de una sensibilidad instintiva hacia la igualdad en los primates no humanos, claramente contrarios a las desigualdades, lo que significa que el rechazo a la injusticia está más anclado en los instintos de nuestra especie que en nuestra cultura.

Tal como explican los artífices de esta investigación, que publica la revista Nature, el descubrimiento de este sentido de la justicia en los primates contradice las teorías económicas clásicas, según las cuales los individuos persiguen por encima de todo la satisfacción de sus particulares necesidades primarias.

Revisión teórica

Sin embargo, para estos primates sociales y sociables, el afán de lucro de un pepino es menos importante que el rechazo psicológico que inspira una retribución injusta por un trabajo, lo que desvela una actitud completamente irracional para los economistas.

Lo que refleja esta investigación es que para decidir si entran o no en un intercambio económico, los primates evalúan no sólo el atractivo de la recompensa, sino también que la comparan con la que reciben sus semejantes respecto al trabajo realizado.

Según esta investigación, cuando los individuos actúan en estado natural, sin condicionamientos culturales, buscan con la misma intensidad que la satisfacción de sus necesidades la cooperación con sus semejantes y unas relaciones de igualdad entre ellos.

Esta constatación obligará a revisar las teorías actuales, basadas en la competencia entre individuos para satisfacer las necesidades, para integrar otras motivaciones en los comportamientos económicos de nuestra especie.

 

LA LEY DEL BALBUCEO

Javier Marías (EPS)

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A nuestros Gobiernos, pero sobretodo al de Aznar, se les llena e inflama la boca cada vez que entonan cánticos a la lengua española. Incluso se publicó un informe reciente según el cual no sé qué porcentaje loco de nuestro PIB se lo debíamos a ella, como si algo así pudiera medirse (es de suponer que bajo ese epígrafe tan intangible y abstracto se agruparon todas las actividades en que la palabra interviene, es decir, casi todas).

Las frecuentes proclamas en exaltación del español son vacuas, más bien grotescas, e insoportables de tan trilladas. No digamos cuando además andan por medio los "países hermanos" de América, a cuyos representantes más pobres suele tratar como a abeles nuestra tierra tan rica en caínes, espontáneos o voluntariosos.

Lo más ridículo es, sin embargo, que junto a esas pomposidaes oficiales, nuestros Gobiernos llevan decenios procurando que esa alabada lengua desaparezca de aquí, o quede reducida a un mejunje de letras, a un penoso rudimento, a un balbuceo, a algo casi inarticulado y de sonrojante primitivismo.

Más de una vez se ha comentado la vergüenza que causa ver y oír, en un mismo telediario, primero a un Ministro de Aznar y luego a un campesino guatemalteco, mexicano o salvadoreño, que sólo asoman a nuestras pantallas por haber sido víctimas de una inundación, un huracán o un terremoto. El Ministro suele hablar como un perro (sobretodo si es Ana Palacio): sin vocabulario, sin capacidad para construir una sola frase no ya correcta sino comprensible en sí misma, con una enfermiza y anguistiosa tendencia a la repetición (sobre todo si es ex-Arenas), o a la rumia (si es Trillo), o a la histeria (si es Aznar), con el alambicamiento fatuo de los farsantes. El desolado campesino habla en comparación con un magnífico temple y riqueza de léxico, correcta sintaxis y natural elocuencia. (Recuerdo cómo me sorprendió oírle a uno de ellos decir: "He perdido mis pertenencias", porque para oírle a un español esa última palabra, tan normal antaño, habría que buscar en la Academia, y aún allí con lupa).

Lo asombroso es que este Gobierno tan ufano de la lengua que maltrata a conciencia y a diario, haga reformas pedagógicas para que se estudie más Religión o más Hecho Religioso (aún no sé qué es eso: ¿se imaginan unas asignaturas llamadas Hecho Matemático o Hecho Histórico?), y en cambio propicie el deterioro siempore creciente de la enseñanza de esa lengua.

El problema ha llegado a ser de tal calibre que no es ya que la mayoría de los españoles se expresen fatal, sino que se advierte en ellos una absoluta falta de instalación en su propio idioma. Cada vez hay más hablantes que en modo alguno lo poseen, dominan, lo tienen a su servicio como instrumento fiable. Más bien dan la impresión de hablarlo sólo aproximativamente, como se habla a menudo una lengua extranjera; de "tantearlo" nada más; de estar a su merced y defenderse de él a duras penas, como si fueran náufragos a la deriva en su océano y no marinos que navegan por él conociendo las mejores rutas y marcando el rumbo. Es como si la lengua les bailara alrededor, inasible e informe, y jamás la atraparan. El grado de "desprotección" de quienes la emplean es tan alarmante que el habla parecería en ellos no ser ya una facultad humana, sino algo ajeno, dificilísimo de alcanzar y domar, cuasi diabólico.

Sólo así se explica la nula estabilidad general, o el nulo asentamiento de las frases hechas, que se manejan sin el menor sentido. "Llevarse a engaño", se oye sin cesar; o "Se me pone el vello de gallina"; o "Quien pica ajos es que come". Los ejemplos son infinitos (o "superinfinitos", como he leído), pero sólo así se explica que me haya encontrado en la prensa cosas como las siguientes, en un mismo día: a) "Al soldado hubo que extirparle una pierna"; b) "La decisión fue bastante unánime"; c) "Ni Sadam, con su férrea mano de hierro"; d) "Pese a recibir veinticinco balazos, salió ileso"; e) "Hubo una sentencia favorable a favor del denunciante"; f) "Fíjese que hasta Jesucristo tuvo un Judas". Esta última, de diferente índole, se la debemos nada menos que al Presidente socialista de una Comunidad Autónoma (me quedé con las ganas de saber quiénes serían, según él, los predecesores de Jesucristo y Judas para que hasta aquél pudiera padecer a uno de la estirpe de éste).

La Ministra Del castillo, con su exceso de religión y su desdén por la lengua, supongo que obedece órdenes. La ausencia de estructura lingüística o expresiva en las personas lleva aparejada siempre una ausencia de estructura mental, y eso resulta conveniente, sin duda, para la clase de gobernantes y arzobispos a la que ella sirve. Pero se les ha ido la mano: tendrían que haber dejado a salvo de los balbuceos por lo menos a sus ministros, porqué detrás de un ser balbuceante acaba por haber siempre un idiota. Bueno, es evidente que entre nuestros ministros esa regla se ha cumplido. A rajatabla.

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¡NO A LAS GUERRAS!