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JAIME SABINES  (México, 1926-1999)

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Acerca de Jaime Sabines:

Sabines nació el 25 de marzo de 1926, en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, y su infancia transcurrió en ese ambiente rural, luminoso, de trópico espléndido, de cuerpos bañándose en los ríos, en medio de las arboledas y huertas. Cursó tres años de la carrera de medicina. Obtuvo la licenciatura en Lengua y Literatura Españolas (1949) y realizó estudios de posgrado en la Universidad Nacional Autónoma de México.

Dedicado a la actividad comercial en su estado natal, fue becario especial del Centro Mexicano de Escritores (1964-65). En 1965 formó parte del jurado del premio Casa de las Américas. Múltiples son los versos que se han publicado de Jaime Sabines, pero fue él también un gran lector de poesía ya que como afirma esta actividad, la de poeta, pudo construirla "de amor; de paisaje cotidiano, de viento; que sacudía al mostrar su angustia en carne viva..."

En su diálogo con la naturaleza encontró Sabines la armonía de la vida y en lo más profundo de su ser abatió en más de una ocasión el dolor, ya que a lo largo de su vida fue víctima de múltiples operaciones.

Sabines jóven entendió el ejercicio de la poesía como un oficio impúdico y al respecto escribió: "El poeta es un aspirante a santo desnudo, es un tratante de la heroicidad, es un hombre vendido gratuitamente".

El amor a la poesía lo heredó Jaime Sabines de su madre, fue ella quien le contó que lloró en su vientre, y gracias a ella, desde muy pequeño fue un magnífico declamador. Su padre, Julio, el mayor Sabines, era un hombre bueno y a la vez terrible como el mar. El lo influyó mucho en su vida, le enseñó que el trabajo se gana con sudor y además le fomentó el gusto por la cultura oral.

Su viejo recordaba el vate era de ascendencia libanesa: "Nació por mero accidente en una población tabasqueña y se crió en el Líbano. Fue un viaje de mi abuela que lo parió aquí; primero se lo llevaron a Cuba... después a México, a Chiapas", recordó el poeta mayor al referirse a su progenitor como quien le transmitió las primeras fábulas y cuentos que conoció.

La enfermedad y posterior muerte de don Julio, fue uno de los acontecimientos más dolorosos en la vida de Sabines, mismo que transmitió en un poema "Algo sobre la muerte del mayor Sabines" (1962-1973) escrito durante ese lapso con sangre y lágrimas, con la impotencia de impedir el avance del cáncer. Partes de los sonetos fúnebres al padre fueron recogidos en "Recuento de poemas".

En 1953 Jaime Sabines regresó a Chiapas una vez que contrajo nupcias con Josefa Rodríguez Zebadúa, la madre de sus cuatro hijos, y volvió al comercio. "Cada mañana levantaba la cortina pesada de acero y barría la calle" fue el testimonio del atribulado poeta por los pesares de ser jefe de familia.

Sin embargo, esa actividad de subasalariado en absoluto mermó su alma política, obras como "Tarumba" (1956), por ejemplo la redactó sobre una tabla de trabajo, y en sus ratos libres escribió "Adán y Eva" (1952).

La metrópoli donde estudió filosofía lo recibió por tercera ocasión en 1959, en ese entonces se hacía cargo de un negocio de alimentos para animales y desde luego siguió escribiendo.

Desde entonces y hasta la fecha, Sabines se mantuvo desvinculado de los círculos literarios, rechazó la vida pública aunque jamás se rehusó a mantener un contacto directo con sus lectores a quienes de manera imborrable hizo estremecer, llorar y sentir en el Palacio de Bellas Artes, cuando celebró con una lectura poética sus 70 años.

En 1959 recibió el Premio Chiapas, el cual le otorgó su estado natal en reconocimiento a su creación. En aquella ocasión dijo que el poeta "es el testigo del hombre, por eso debe ser, antes que nada, un hombre común y corriente, oficiante de todos los oficios, actor de todos los dramas, las tragedias y las comedias del mundo. "El poeta es el payaso sufriente, la víctima de nada, el sobreviviente de la poesía".

En 1996, en Guadalajara, Sabines elevó su voz furiosa y crítica contra sus paisanos y entonces amigos: Oscar Oliva, Eraclio Zepeda y Juan Bañuelos, por servir aquellos como "monaguillos" de Samuel Ruiz, bajo la excusa de buscar la paz y conciliación en el estado de Chiapas, una vez que la insurgencia del EZLN acaparó la atención del mundo.

Críticos y detractores más de una ocasión le reprocharon su filiación al partido gobernante, basta recordar que en 1976 obtuvo la candidatura del Partido Revolucionario Institucional para una diputación federal en Chiapas, y fue electo nuevamente en ese cargo en 1988.

Los infundios e insultos crecieron cuando recibió la medalla "Belisario Domínguez" que le otorgó el Senado de la República en 1994, ocasión en la que hizo un voto por la paz y la democracia, y ante el azoro de los presentes fustigó a los asesinos de los políticos José Francisco Ruiz Massieu y de Luis Donaldo Colosio.

Al final de su vida tomó conciencia de su papel como intelectual y el rompimiento con su actividad como representante popular se dio cuando afirmó que: "la política no se resuelve detrás del escritorio".

Jaime Sabines fue de los pocos poetas que vendió su obra y logró convertirse para sus seguidores en una especie de "ídolo", que ameritaba los desvelos, apretujones y permanecer horas enteras de pie con el único objetivo de poder tocarlo, escucharlo o al menos verlo de cerca. Al Premio Xavier Villaurrutia 1972 le causaban risa el saber que su fama era equiparable a la de un artista o cantante del momento, "me siento satisfecho, pero al mismo tiempo un poco molesto. Es decir, perdí mi anonimato".

Los temas más tratados por este poeta chiapaneco fueron la soledad, la muerte, el amor, la angustia existencial y el dolor. Hombre con gloria, con infierno y dolor humano, como él mismo se autodefinió, Sagbin -apellido árabe castellanizado como Sabines- volvió a sentir cómo la muerte lo rondaba cuando el 2 de marzo de 1987 su hermano Juan, su patriarca, intentó suicidarse.

Sus mayores placeres fueron leer la Biblia -pero jamás como creyente porque su Dios era sólo suyo y de nadie más-, revisar a Goethe, Shakespeare, Tagore, Salomón, Juan Rulfo, así como compartir su tiempo con sus hijos Julio, Judith y Jazmín. Su mayor deseo no cumplido fue "el poder dar un brinco", pero sus 34 operaciones en la pierna lo postraron en una silla de ruedas para siempre.

Jaime Sabines murió el 19 de marzo, de 1999, víctima de un padecimiento cancerigeno, a la edad de 72 años, en su casa, ubicada en el distrito federal. A Jaime Sabines le sobreviven sus hijos, Julio, Judith, Jazmín y Julieta, y sus restos fueron sepultados en el Panteón Jardín en la cripta familiar.

Textosentido.com, poesía y literatura de la gente para la gente.

 

* Jaime Sabines, escritor mexicano (1926-1999)

 

 

EL GATO LOCO

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El gato loco

 

Lo he calumniado. Le he llamado el gato loco; he dicho que necesitaba un siquiatra. Me he burlado de él torpemente.

En cuanto empieza a oscurecer, mientras la gata se acomoda en los sillones de la sala, el gato bizco comienza su ronda nocturna: da doce o quince vueltas alrededor, dentro de mi cuarto, pegado a las paredes, debajo de la cama, detrás del buró, con un itinerario fijo e insistente; luego sale al patio y se pasa toda la noche, pero toda la noche, dando vueltas  y vueltas, maullando quedamente, lastimeramente, a un ritmo preciso, como buscando algo, alguien, tenazmente. El paso es veloz, su actitud alerta, inquisitiva.

A las siete de la mañana, más o menos, se viene a dormir. Y así todos los días.
Me preguntaba si se sentía prisionero, angustiado o qué. Hoy me he dado cuenta que es sólo un oficio: él patrulla la casa contra fantasmas, malas vibraciones y extraterrestres. 

De aquí en adelante le llamaré el patrullero de la noche, el vigilante del amanecer. 


 

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