|
Quiero
ser Gato
Si
Dios dijera:
Ven
acá, Juancho, dime
que quieres...
¿Quieres
acaso ser mucha cosa?
¿o
no ser algo?
¿Quieres
ser bueno?, ¿Quieres
ser malo?
¿Ser
demonio o ser
santo?
¿Quieres
ser sabio, o
ser un tonto de largo a largo,
sin
luz de genio, sin un centavo?
¿Quieres
ser ave, águila
o gallo,
jilguero,
mirla, torcaz
o pato?
¿Un
lagartijo, un
feo sapo,
o
algún cuadrúpedo..., como el caballo?
¿Quieres
ser perro, quieres ser asno?
¿Quieres
ser tigre, quieres
ser gato?
¡Oh,
Dios del cielo! Dios bueno y santo
(le
interrumpiera entusiasmado):
Si
acaso quieres servirme en algo;
si
de éste pobre te
has acordado;
yo
quiero hablarte claro,
muy claro.
Ser,
lo que he sido no
es de mi agrado.
EI
hombre pasa tantos
trabajos
en
este valle de duelo y llanto.
Si
uno es pequeño, lo
andan pisando;
y
es un estorbo si acaso es alto;
ser
uno pobre, malo, muy malo.
Si
es uno rico, todo
es cuidado.
Si
feo, ellas no
le hacen caso.
Y
si bonito, de
uno es esclavo.
Si
con las hembras nos deslindamos,
¡que
desazones las
que pasamos!,
mas,
si sucede todo al contrario
y
uno con ellas se
enreda... ¡Diablos!
En
fín, los hombres sufrimos
tanto
que
en esta vida todo
es trabajo...
¡Dios
poderoso! ¡Dios
bueno y santo!
Yo
le dijera con
mucho acato:
Si...
acaso piensas servirme
en algo,
si
aliviar quieres al pobre Juancho
dándole
un día algún descanso,
no
me hagas necio, pobre
ni rico,
bueno
ni malo, bonito o feo,
corto
ni largo, fiero demonio
ni
humilde santo.
Sí,
no me vuelvas águila o gallo,
jilguero,
mirla, torcaz
o pato.
ni
lagartijo ni
feo sapo,
ni
tan cuadrúpedo como
el caballo.
¿Sabes,
Dios mío, por
lo que clamo?
Oye
y perdona mi
desacato.
Sin
que lo tomes a
gran pecado,
sin
yo sentirlo..
sin
saber cuando, así...
de pronto,
¡VUELVEME
GATO!.
Gato
quiero ser; pero no gato de
dos
patitas y de dos manos.
Gato
de pelo, de
uñas y rabo,
de
cuatro patas y
que haga ¡MIAU!.
Quiero
ser libre, no
ser esclavo:
vivir
durmiendo en
los tejados.
Andando
solo siempre
robando,
sin
afanarme por
el mercado,
ni
por chaquetas, ni por calzado,
ni
por muchachas ni por Cristico
ni
por el Diablo;
entrando
a solas a
las cocinas,
donde
hay guisados,
y
en los festines y
en los saraos,
comiendo
todo lo de
mi agrado...
De
día durmiendo, de
noche andando
y
por los zarzos, y
en las despensas,
que
es un encanto...
Buenos
chorizos, quesos curados,
jamones,
lenguas, siempre tragando.
Luego
de jira, salir
al campo:
y
si deseo me
da de pájaros,
comerme
uno, dos,
tres o cuatro
volviendo
alegre a
mis tejados,
donde
el sol quiebra sus
tibios rayos;
y
allí, al sonido de
un dulce piano,
echando
al cuello mi fino rabo,
sin
la zozobra que
afloja el animo,
irme
tendiendo de
largo alargo,
tan
perezoso, tan
descuidado
de
las miserias de
un mundo vano.
¿Habrá
quién goce como
los gatos?
¿Habrá
quien viva tan
descansado?
¿Y
habrá quien coma tan
sin trabajo?
¿Y
habrá quien duerma tan
sin cuidado?
Si
esta no es vida... mejor no hallo.
¡Oh,
Dios del cielo! Dios
bueno y santo:
si
acaso piensas servirme en algo,
si
aliviar quieres a
este tu Juancho,
ahora
mismo:
¡VUELVEME
GATO!.
|