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| felinia 19 |
on line desde enero 2002 |
agosto 2003 |
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Hasta ahora se había considerado la posibilidad de que las audiencias perdieran interés por la dimensión comercial de Internet o por la proliferación de contenidos sin valor. Pero nadie se planteaba que los internautas dejaran de serlo por falta de motivación respecto al medio en sí mismo. Un reciente estudio descubre algo inédito: bolsas de audiencia que voluntariamente han abandonado el mundo online, según informa Mediabriefing.com Reproducimos a continuación el texto íntegro publicado en dicho medio: Cautivar
a la audiencia masivamente para convertirla en compradora a través de
Internet se ha demostrado una tarea imposible, así como retener a
navegantes con contenidos poco atractivos. También las limitaciones
económicas han explicado hasta ahora la distancia respecto a la
tecnología. Pero lo que pocos imaginaban es que dar la espalda a
Internet pudiera ser un acto voluntario realizado desde el conocimiento
del medio. Un reciente estudio realizado por Pew Internet & American Life Project revela que muchos de los americanos que actualmente no utilizan Internet han tenido la posibilidad de acceder a la red en algún momento de su vida, pero han optado por no vincularse con el medio digital. Se trata de un descubrimiento que puede sembrar serias dudas sobre las teorías relativas a la brecha digital, ya que señala que un 20% de los ciudadanos que no viven online dispone de conexión en sus casas. Por tanto, no son motivos económicos lo que hace que esta parte de la población no se acerque a Internet, en contra de lo que se venía considerando hasta ahora. Según el informe, “el camino hacia el uso de Internet está lleno de baches y curvas que se explican por las dificultades económicas, el escaso interés por el mundo online o la existencia de otras ofertas” para llenar su tiempo. El estudio revela un incremento de los “caídos”, antiguos internautas que han dejado de serlo. El número de ciudadanos que alguna vez estuvieron online y ahora ya no lo están ha crecido. Un 17% de los no conectados afirman que solían acceder a la red, lo que supone un 4% de “arrepentidos” de lo que se registró hace tres años. Por otro lado, para cerca del 24 por ciento de los no conectados Internet es realmente algo lejano, ya que no tienen experiencia ni directa ni indirecta al respecto. Esta gente suele evitar la red generalmente porque parten de conceptos erróneos sobre lo que Internet puede ofrecerles. Muchos temen los contenidos pornográficos o los fraudes con tarjetas de crédito, y algunos piensan que su uso podría resultarles demasiado complicado. Los investigadores también afirman que el nivel de penetración de Internet se ha desinflado desde octubre de 2001 y se sitúa entre el 57 y el 61 por ciento. .
Para
que un medio informativo pueda trabajar con unos mínimos de
independencia y de rigor es necesario que sea rentable. Esto no afecta sólo
a los medios tradicionales. En Internet, por supuesto, también es
imprescindible. La Red, contrariamente a lo que se nos ha pretendido
hacer creer, no es un lugar en el que lo virtual está por encima del
sentido común o de las leyes, incluidas las de la economía. Pero a esa
rentabilidad que nos permita hacer buen periodismo se puede llegar de
muchas maneras. Y no es imprescindible cobrar. La
estructura de gastos de un sitio informativo en Internet es mucho más
cercana a la de una emisora de radio que a la de un periódico
tradicional. Y es bien sabido y aceptado por todos que las emisoras de
radio no viven de cobrar a sus oyentes. Y supongo que nadie pondrá en
duda que la calidad informativa de las grandes cadenas españolas es al
menos tan digna como la de otros medios por los que los consumidores sí
pagan de manera directa. Cada
compañía es muy libre de marcar sus estrategias, pero la realidad del
mercado, las posibilidades de la tecnología y las demandas de los
lectores nos sitúan ante un escenario en el que hay suficientes
argumentos como para pensar en que una buena herramienta informativa
gratuita en Internet, sustentada en un diseño sensato y ajustado, tanto
desde el punto de vista técnico como periodístico o comercial, puede
ser también un buen negocio. Quizá
lo que está pasando durante los últimos meses en España tiene una
cierta lógica. No parece nada razonable regalar en Internet algo por lo
que cobras en el quiosco. Y la crisis económica, publicitaria y de
ventas ha acelerado las neuronas del sentido común de los empresarios
de prensa que de pronto han descubierto una vía de agua en sus
experimentados modelos de negocio. Cuando
nacieron hace ya más de seis años los primeros medios digitales de
información, herederos de los grandes periódicos, nadie se planteó
que un día podrían constituir una amenaza para el negocio tradicional.
Por eso no se le dio ninguna importancia al hecho de que los contenidos
fundamentales con los que se alimentaban esas inmaduras herramientas
informativas eran los mismos por los que se estaba cobrando a los
lectores de toda la vida. Había
que estar allí, en la Red, en lo nuevo, sin saber todavía por qué.
Pero había que estar. Luego llegaron los años del boom, de la
codicia, de las valoraciones desorbitadas de los bancos de negocios, de
las salidas a bolsa... Internet parecía que iba a convertirse en la
gallina de los huevos de oro, pero en realidad aún no tenía modelos de
negocio claros, ni suficientes lectores, ni productos competitivos. Fue
la crisis la que hizo desaparecer a casi todas las empresas que operaban
en Internet y la que obligó a las que hoy sobreviven a desvirtualizar
sus estrategias. Y es ahora, cuando por fin hay una importante masa
crítica de lectores en España que usan la Red para informarse y la
crisis publicitaria azota ya a todos los medios, cuando algunos quieren
imponer el pago como el único modelo de calidad viable en Internet. Y es un gran error, probablemente tan grande como regalar algo en Internet por lo que se cobra en otro canal de distribución. Estamos ante un nuevo medio que tiene reglas propias. Igual que he defendido que existen unos códigos informativos propios de la Red, siempre basados en las herramientas básicas del oficio periodístico, estoy convencido también de que existen, o al menos están creándose, modelos de negocio rentables y capaces de soportar medios informativos gratuitos de calidad.
Con vistas a Europa La moción es consecuencia de la interpelación presentada por el senador Arseni Gibert de Entesa Catalana de Progrés ante el ministro de Agricultura, Miguel Arias Cañete, el pasado 30 de abril. El acuerdo aprobado ha sido posible gracias a la enmienda transaccional alcanzada por Arseni Gibert y la senadora por Valladolid del PP, Mercedes Coloma, que ha sido firmada por todos los grupos parlamentarios de la Cámara, con la excepción del Grupo Mixto. En
la moción se pide al Gobierno que defienda en el Consejo de la Unión
Europea que en la redacción definitiva de la propuesta de Directiva
Europea sobre la patentabilidad de software se reconozca que un programa
de ordenador como tal y en particular la expresión de un programa de
ordenador en código fuente o en código objeto, debe ser protegido
fundamentalmente a través del derecho a la propiedad intelectual. También
piden que se asegure que las patentes de invenciones implementadas en
ordenador concedidas en los Estados miembros de la UE y en la Oficina
Europea de Patentes cumplen con las condiciones de patentabilidad
tradicionales en el sistema europeo de patentes, en particular, "la
obligación de que las invenciones patentables aporten una contribución técnica". .
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