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| felinia 18 |
on line desde enero 2002 |
julio 2003 |
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Unos
6.300 millones de personas viven actualmente sobre la Tierra. Según la
Organización de las Naciones Unidas (ONU), si los índices de
fertilidad en los países pobres sigue la tendencia decreciente de los
países ricos, nos encontramos a una distancia llamativa de la población
máxima del mundo, 9.000 o 10.000 millones, que se alcanzarían en el
período de 2050 a 2100. La era de la explosión demográfica puede
estar llegando a su fin. Las
mujeres de elevado nivel cultural, que cuentan con muchas opciones
sociales y económicas en los países ricos, han llevado la fertilidad
por debajo del índice natural de reemplazo. El problema no es que
dichas mujeres quieran menos de dos hijos; de hecho, como media desean
tener un poco más de dos. Pero como muchas retrasan la maternidad hasta
los 30, la fertilidad real se queda por debajo de lo que desean. Una
población mundial que llegue a un máximo de 9.000 o 10.000 millones no
suscita inquietud por las teorías de Thomas Robert Malthus, el
economista nglés del siglo XIX que profetizó un futuro en el que la
gente se multiplicaría más rápido que los recursos necesarios para
sostenerla y, por tanto, moriría de hambre por millones. Hace
30 años, personas como Paul Ehrlich, de la Universidad de Stanford, nos
dijeron que el ángel malthusiano de la muerte se encontraba a las
puertas; era demasiado tarde para detener las hambrunas que matarían a
cientos de millones en el subcontinente indio. El destino de la
humanidad en el siglo XXI era supuestamente de guerra y lucha por los
recursos. Hoy
la cuestión política álgida sobre los aliemntos no es que haya
demasiado pocos, sino que hay demasiados. Los políticos y las
poblaciones de los países en vías de desarrollo se quejan amargamente
de que los países ricos producen demasiada comida. Tienen razón. No
todos los países en vías de desarrollo pueden hacerse ricos
produciendo y exportando chips de ordenador o juguetes de plástico.
Algunos necesitan exportar cítricos, cereales, alimentos procesados,
etcétera. Sin
embargo, ha habido escasos progresos en la apertura del comercio mundial
durante casi una década. Las obstrucciones al comercio mundial ponen en
peligro el desarrollo económico global. La transferencia de tecnología
es increíblemente difícil. Muy bien puede ocurrir que una ayuda por
valor de cuatro dólares sea un pobre sustituto para una exportación
por valor de un dólar, ya que hay menos buenas escuelas en las que
asimilar las formas y tecnologías organizativas creadas desde el
comienzo de la revolución industrial que escuelas de exportación. Si
el desarrollo global está en peligro, entonces también lo está la
derrota inal de Malthus. Si los países más pobres siguen siendo
pobres, sus tasas de crecimiento de población podrían caer mucho más
lentamente de lo que predice la ONU. El
descenso de los índices de natalidad depende de un aumento de la
categoría social de las mujeres, de la confianza en la sanidad pública,
de la prosperidad creciente y de fuertes ejemplos culturales para
convencer a la gente de que existen otros indicadores mejores del éxito
que una gran família. El hecho de que la mayoría de los países esté
completando su transición demográfica no garantiza que todos lo vayan
a hacer. Quizá
Malthus reine de nuevo en partes del mundo geográficamente pequeñas
pero densamente pobladas e inmensamente pobres. Los países de renta
alta y media del mundo no deberían imaginar que puden separarse con una
valla de la pobreza y la miseria de los países pobres. Nada
hay más propenso a reforzar el nacionalismo y convertirlo en violencia
que la sensación de que la propia nación es mantenida pobre e
impotente por otras naciones para satisfacer sus propios intereses egoístas.
El mundo es hoy demasiado pequeño como para que ninguno de nosotros se
permita el lujo de excluir a algún rincón del mismo de la conquista
del malthusianismo. ESTAMBUL
(AFP) - La Dirección de Asuntos Religiosos turca ha rechazado el
sacrificio de avestruces durante la fiesta sagrada de Aïd-el-Kebir. Las llamadas de los ciudadanos a
la línea "Allo fatwa", que informa sobre la práctica del
Islam, revelan que numerosos creyentes manifiestan gran interés por
avestruces durante el Aïd-el-Kebir. Según la prensa, todo viene de
una confusión, ya que este ave se llama en turco "pájaro-camello"
(devekusu), y el camello es a veces sacrificado por los practicantes. Pero el mufti de Kayseri (centro
del país), recordó que ya que el avestruz es un pájaro -no un mamífero
ungulado bífido como propone el Islam-, no puede ser sacrificado con
motivo de esta fiesta.
.
Puede que alguna vez le hayan
dicho: ¡Eres un lince! Y usted tan contento. Al fin y al cabo según el
Diccionario de la Real Academia con esta expresión se define a la persona
aguda y sagaz y, por lo tanto, avisada, astuta, prudente, que prevé y
previene las cosas, sutil y perspicaz. ¡Ojo! A partir de ahora desconfíe
si alguien osa compararle con tan bello pero torpe animal. puede que, sin
usted saberlo, le estén insultando. ¡Pero qué barbaridades está diciendo este hombre!
Pensará ya usted a estas alturas. No, no lo digo yo, al fin y al cabo mi
opinión contaría muy poco. Sólo soy un simple licenciado en geografía
(estudios universitarios ciertamente de carácter menor), amante de la
ecología (sí, un bárbaro ecologista de esos que están contra cualquier
desarrollo) y militante político (patético pudiendo dedicar mi tiempo a
cosas más interesantes y productivas como por ejemplo discutir
continuamente sobre fútbol o ver Operación Triunfo y Gran Hermano), para
más "inri" en Izquierda Unida (que como todo el mundo sabe es
el origen de todos los males de España y casi del universo). Perdón por
tantos paréntesis. Lo dijo la Secretaria General del Medio Ambiente
del Gobierno del Reino de España, doña María del Carmen Martorell Pallás,
durante una comparecencia ante la Comisión de Medio Ambiente del Senado,
celebrada el 26 de junio de 2002, para informar sobre la situación del
lince ibérico y de las medidas a adoptar para su recuperación. Su
"magnífica" aportación, que se me antoja esencial para el
avance de las investigaciones sobre la teoría evolutiva, está recogida
en el Diario de Sesiones de Comisiones del Senado número 317 de esta séptima
legislatura. Esta señora afirmó "El lince parece
bastante menos inteligente de lo que creíamos que era. Quizá tenga muy
buena vista, pero después en sus conductas es un animal que corre muchísimo,
y al correr muchísimo hay veces que no ve, no se para a ver adonde tiene
que ir y por eso en vez de ir por debajo va por arriba. Yo no he
comprobado que haya pasos, pero a mí se me ha dicho y me lo
creo…", no sin antes haber expresado su convicción de que "El
hombre, por suerte, es más inteligente y es capaz de adaptarse a
ello". Tiene razón. En efecto el hombre es más
inteligente, incluso aunque tenga mala vista. Cuando corre muchísimo,
cosa harto frecuente, lo hace de una manera racional, en segurísimos vehículos
de 240 caballos y a 200 por hora. Y si no puede pasar por arriba o por
abajo, simplemente se estrella contra una encina, un muro, una vaca o
hasta un lince, que sin duda merece el atropello por torpe. He de confesar que me llamó mucho la atención
cuando me enteré que entre el Ministerio de Medio Ambiente, la Consejería
de Medio Ambiente y entidades como la Fundación Botín, que todos sabemos
que está tan preocupada por la conservación del medio, iban a dedicar a
salvar al lince en torno a 27 millones de euros. Aunque lo de los euros se
ha comprendido pronto en ámbitos macroeconómicos, que como es sabido van
bien, diré, para los que sufrimos la situación "algo peor" de
la microeconomía y, al ser tan torpes (como el lince o más), tardaremos
en adaptarnos a la nueva moneda europea, que esto supone en pesetas 4500
millones. ¡Veintitantos millones de pesetas por lince! No me
lo podía imaginar, siempre había pensado que la supervivencia del lince,
más que de inversiones millonarias, dependía de aspectos como una
correcta ordenación del territorio, la reducción de las necesidades,
muchas veces superfluas, de transporte o una gestión sostenible de los
ecosistemas y de los recursos naturales, que no tenían por que costar
mucho, aunque su aplicación pudiera tener un valor incalculable. Había
pensado que también para la supervivencia del lince era importante evitar
perversas mentalidades maniqueas del estilo estoy con Bush o contra Bush,
o sea, con el Bien o con el Mal. O el lince, torpe y malo, o yo, que soy
estupendo, y mis circunstancias. O ir al Rocío por una carretera a 140
por hora o el lince. Siento haber sido un lince, es decir, tan torpe. He
de agradecer a la señora Martorell Pallás que me haya sacado de mi
error. Eso de la ordenación del territorio o la gestión sostenible de
los ecosistemas son chorradas propias de mentes mórbidas. La
supervivencia del lince depende sobre todo de que el hermoso felino sea
capaz de aprender educación vial, o de que atentamente sea capaz de
visionar los vídeos de aquella magnífica serie infantil que era
"Barrio Sésamo" (aunque mi favorita con diferencia era "La
Bola de Cristal") para que la rana Gustavo pueda explicarle la clara
diferencia entre "arriba" y "abajo". Y claro, que el
lince aprenda educación vial o proporcionarle a cada ejemplar un
televisor de esos con sensouround y efectos 3D debe costar una
pasta. Tras haber comprendido esta lección de teoría
evolutiva avanzada, he de estar de acuerdo con la Señora Secretaria en
que "la supervivencia del lince es complicada" y en que
aunque "puede ser un problema de espacio porque le estamos
acotando el terreno" yo, al igual que ella, también "espero
que sea lo suficientemente inteligente para adaptarse a las nuevas
circunstancias, porque en esta vida ocurren esas cosas". Y comparto la idea de que "quizá los más
pequeños, entre comillas, como los de la cría en cautividad, tienen una
capacidad de adaptación mayor que los que han vivido hace pocos años en
un gran espacio, porque sabemos que el avance económico y de desarrollo y
tecnológico se ha dado durante estos últimos años y nos ha cambiado
nuestro paisaje tremendamente". Por tanto, estoy con la Señora
Martorell en que para que el lince no termine por extinguirse "tiene
que haber un factor de adaptación al medio, como lo han tenido otros,
para poder sobrevivir, a no ser que haya otras causas que estamos
intentando mitigar". Supongo que tras leer todo lo anterior, ya se habrá
usted convencido de la validez de la irrefutable "Teoría
Martorell". Si no es así tendré que acudir al mismo ejemplo que su
inspiradora: "Hay otros animales como el quebrantahuesos de los
que hace unos años teníamos poquísimos, mientras que en este momento no
recuerdo si son 300 ó 600 las parejas existentes en los Pirineos. Incluso
el otro día crió uno en cautividad en Jaén. Esperemos que vaya bien. Es
una experiencia que hay que realizar. Ojalá podamos decir en breve,
porque no hay muchos, que nuestros linces se están adaptando a las
circunstancias". Espero que ya esté convencido. Yo al menos sí.
Incluso he cambiado mi opinión sobre el futuro del lince. Hasta este hito
crucial en la teoría evolutiva había pensado que el lince más que una
especie en peligro de extinción era una especie ya extinta, aunque no lo
supiéramos o no lo quisiéramos saber. Al fin y al cabo, como dice mi
buen amigo Horacio, yo siempre he sido de los que ven la botella medio vacía.
Ahora no pienso igual, con gestores de nuestro medio ambiente como la Señora
Martorell el lince está salvado. Por fin veo la botella medio llena.
Aunque como ha dicho Saramago, ver la botella medio llena es lo mismo que
verla medio vacía. "Lo que es, es, y lo que está, es lo que está".
En cualquier caso lo cierto es que la nueva teoría
dará más de un quebradero de cabeza a biólogos, ecólogos y otros
investigadores de la naturaleza. Lo siento por ellos. E igualmente lo
siento por los académicos de la lengua, que tendrán que modificar la próxima
edición del diccionario en el siguiente sentido: Lince: fig. Persona
torpe e inadaptada. Quebrantahuesos o buitre: fig. Persona aguda y sagaz. Todo
sea por el correcto uso del lenguaje. Y también por el bien de buitres y quebrantahuesos
que, con este cambio dejarán de ser injustamente identificados, con "personas
que se ceban en la desgracia de otros" o "con sujetos
pesados, molestos e inoportunos que cansan y fastidian con sus
impertinencias". En fin, todos estos inconvenientes merecen la pena
ya que como contraprestación, el lince, a pesar de su torpeza, está
definitivamente salvado. Y ello gracias a 27 millones de euros, Barrio Sésamo,
la tecnología 3D-sensouround, y especialmente gracias a la Señora
Martorell que, ciertamente es un lince. ¿Ó un buitre? No sé, con tanto
cambio semántico estoy hecho un lío. . TOKIO
(AFP) - El Ministerio de Medioambiente japonés pretende implantar microchips
a los gatos para proteger ciertas especies de aves. Este proyecto tiene como
finalidad disuadir a los propietarios de dejar a sus gatos libres y que
cacen los pájaros de Okinawa (sur del país). "Creemos que se reducirá la cantidad de gatos errantes en Okinawa, provocando la toma de conciencia de los propietarios. También vamos a intentar que los dueños tengan a los gatos en casa", dijo un responsable del ministerio. Sin embargo, responsables locales de Okinawa se mostraron escépticos respecto a esta posibilidad que permite identificar al dueño del animal y saber si está vacunado. "Creo que sería más
eficaz castrar a los gatos para evitar que proliferen y se coman
nuestros pájaros", comentó Yasutoshi Shimabukuro, un responsable de
sanidad. "Si se pudiera obligar a
los propietarios de gatos a tenerlos en casa y ponerles un 'microchip', el
proyecto sería positivo", añadió. No se conoce la cifra exacta de
gatos que hay en Japón, pero el número de abandonos es enorme, ya que
275.000 fueron llevados a centros de acogida por sus dueños durante el
año 2000, según el ministerio.
. El
barrio del Raval, en Barcelona, se sitúa a la izquierda de Las Ramblas.
Es un barrio de casas viejas y calles estrechas, que el ayuntamiento
intenta rehabilitar abriendo allá dónde puede pequeños espacios sin
edificar. En uno de estos solares, resultado del derribo de un edificio,
alguien ha ido pintando unas peculiares siluetas de gatos en color negro. Las
fotografías son de Ricard Bargués (BCN), así como las transcripciones
en blanco y negro de la columna de la derecha.
. LONDRES
(AP).- Tinker,
un gato callejero, va a disfrutar a partir de ahora de una verdadera vida
de aristogato. Al morir su propietaria, Mrs. Margaret Layne, una viuda muy
rica y sin descendencia con una fortuna calculada en algo más de
830.000€, heredará sus bienes gracias al legado que en su día formalizó
la propietaria. Ahora
Tinker vive como un pachá en su propia casa, un inmueble valorado en casi
500.000€, disfrutando de una dieta a base de pescado fresco. Los fondos
proceden de su fundación personal, evaluada en unos 142.000€. El
testamento de Mrs. Layne, publicado el 6 de mayo pasado en “The
Times”, designa a Tinker como el principal heredero de la fortuna que su
dueña poseía al morir a los 89 años de edad, incluida su casa situada
en Harrow (noroeste de Londres). A
la muerte de Tinker, la herencia pasará a los vecinos del gato, Ann y
Eugene Wheatley, en calidad de fideicomiso. Ellos son los que se ocupan
diariamente de Tinker.
* Cachorros callejeros recuperados en la SPA londinense .
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