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julio 2003


¿LA DERROTA FINAL DE MALTHUS?

J. Bradford Delong, catedrático de Economía de la Univ. de California (Berkeley) y ex-subsecretario del Tesoro estadounidense

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Unos 6.300 millones de personas viven actualmente sobre la Tierra. Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), si los índices de fertilidad en los países pobres sigue la tendencia decreciente de los países ricos, nos encontramos a una distancia llamativa de la población máxima del mundo, 9.000 o 10.000 millones, que se alcanzarían en el período de 2050 a 2100. La era de la explosión demográfica puede estar llegando a su fin.

Las mujeres de elevado nivel cultural, que cuentan con muchas opciones sociales y económicas en los países ricos, han llevado la fertilidad por debajo del índice natural de reemplazo. El problema no es que dichas mujeres quieran menos de dos hijos; de hecho, como media desean tener un poco más de dos. Pero como muchas retrasan la maternidad hasta los 30, la fertilidad real se queda por debajo de lo que desean.

Una población mundial que llegue a un máximo de 9.000 o 10.000 millones no suscita inquietud por las teorías de Thomas Robert Malthus, el economista nglés del siglo XIX que profetizó un futuro en el que la gente se multiplicaría más rápido que los recursos necesarios para sostenerla y, por tanto, moriría de hambre por millones.

Hace 30 años, personas como Paul Ehrlich, de la Universidad de Stanford, nos dijeron que el ángel malthusiano de la muerte se encontraba a las puertas; era demasiado tarde para detener las hambrunas que matarían a cientos de millones en el subcontinente indio. El destino de la humanidad en el siglo XXI era supuestamente de guerra y lucha por los recursos.

Hoy la cuestión política álgida sobre los aliemntos no es que haya demasiado pocos, sino que hay demasiados. Los políticos y las poblaciones de los países en vías de desarrollo se quejan amargamente de que los países ricos producen demasiada comida. Tienen razón. No todos los países en vías de desarrollo pueden hacerse ricos produciendo y exportando chips de ordenador o juguetes de plástico. Algunos necesitan exportar cítricos, cereales, alimentos procesados, etcétera.

Sin embargo, ha habido escasos progresos en la apertura del comercio mundial durante casi una década. Las obstrucciones al comercio mundial ponen en peligro el desarrollo económico global. La transferencia de tecnología es increíblemente difícil. Muy bien puede ocurrir que una ayuda por valor de cuatro dólares sea un pobre sustituto para una exportación por valor de un dólar, ya que hay menos buenas escuelas en las que asimilar las formas y tecnologías organizativas creadas desde el comienzo de la revolución industrial que escuelas de exportación.

Si el desarrollo global está en peligro, entonces también lo está la derrota inal de Malthus. Si los países más pobres siguen siendo pobres, sus tasas de crecimiento de población podrían caer mucho más lentamente de lo que predice la ONU.

El descenso de los índices de natalidad depende de un aumento de la categoría social de las mujeres, de la confianza en la sanidad pública, de la prosperidad creciente y de fuertes ejemplos culturales para convencer a la gente de que existen otros indicadores mejores del éxito que una gran família. El hecho de que la mayoría de los países esté completando su transición demográfica no garantiza que todos lo vayan a hacer.

Quizá Malthus reine de nuevo en partes del mundo geográficamente pequeñas pero densamente pobladas e inmensamente pobres. Los países de renta alta y media del mundo no deberían imaginar que puden separarse con una valla de la pobreza y la miseria de los países pobres.

Nada hay más propenso a reforzar el nacionalismo y convertirlo en violencia que la sensación de que la propia nación es mantenida pobre e impotente por otras naciones para satisfacer sus propios intereses egoístas. El mundo es hoy demasiado pequeño como para que ninguno de nosotros se permita el lujo de excluir a algún rincón del mismo de la conquista del malthusianismo.

 

 

ESTAMBUL (AFP) - La Dirección de Asuntos Religiosos turca ha rechazado el sacrificio de avestruces durante la fiesta sagrada de Aïd-el-Kebir.

Las llamadas de los ciudadanos a la línea "Allo fatwa", que informa sobre la práctica del Islam, revelan que numerosos creyentes manifiestan gran interés por avestruces durante el Aïd-el-Kebir.

Según la prensa, todo viene de una confusión, ya que este ave se llama en turco "pájaro-camello" (devekusu), y el camello es a veces sacrificado por los practicantes.

Pero el mufti de Kayseri (centro del país), recordó que ya que el avestruz es un pájaro -no un mamífero ungulado bífido como propone el Islam-, no puede ser sacrificado con motivo de esta fiesta.

* A salvo del fervor religioso ... que no del gastronómico

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¡PERO QUE TORPE ES EL LINCE!

por Rafael León Rodríguez

 

Puede que alguna vez le hayan dicho: ¡Eres un lince! Y usted tan contento. Al fin y al cabo según el Diccionario de la Real Academia con esta expresión se define a la persona aguda y sagaz y, por lo tanto, avisada, astuta, prudente, que prevé y previene las cosas, sutil y perspicaz. ¡Ojo! A partir de ahora desconfíe si alguien osa compararle con tan bello pero torpe animal. puede que, sin usted saberlo, le estén insultando.

¡Pero qué barbaridades está diciendo este hombre! Pensará ya usted a estas alturas. No, no lo digo yo, al fin y al cabo mi opinión contaría muy poco. Sólo soy un simple licenciado en geografía (estudios universitarios ciertamente de carácter menor), amante de la ecología (sí, un bárbaro ecologista de esos que están contra cualquier desarrollo) y militante político (patético pudiendo dedicar mi tiempo a cosas más interesantes y productivas como por ejemplo discutir continuamente sobre fútbol o ver Operación Triunfo y Gran Hermano), para más "inri" en Izquierda Unida (que como todo el mundo sabe es el origen de todos los males de España y casi del universo). Perdón por tantos paréntesis.

Lo dijo la Secretaria General del Medio Ambiente del Gobierno del Reino de España, doña María del Carmen Martorell Pallás, durante una comparecencia ante la Comisión de Medio Ambiente del Senado, celebrada el 26 de junio de 2002, para informar sobre la situación del lince ibérico y de las medidas a adoptar para su recuperación. Su "magnífica" aportación, que se me antoja esencial para el avance de las investigaciones sobre la teoría evolutiva, está recogida en el Diario de Sesiones de Comisiones del Senado número 317 de esta séptima legislatura.

Esta señora afirmó "El lince parece bastante menos inteligente de lo que creíamos que era. Quizá tenga muy buena vista, pero después en sus conductas es un animal que corre muchísimo, y al correr muchísimo hay veces que no ve, no se para a ver adonde tiene que ir y por eso en vez de ir por debajo va por arriba. Yo no he comprobado que haya pasos, pero a mí se me ha dicho y me lo creo…", no sin antes haber expresado su convicción de que "El hombre, por suerte, es más inteligente y es capaz de adaptarse a ello".

Tiene razón. En efecto el hombre es más inteligente, incluso aunque tenga mala vista. Cuando corre muchísimo, cosa harto frecuente, lo hace de una manera racional, en segurísimos vehículos de 240 caballos y a 200 por hora. Y si no puede pasar por arriba o por abajo, simplemente se estrella contra una encina, un muro, una vaca o hasta un lince, que sin duda merece el atropello por torpe.

He de confesar que me llamó mucho la atención cuando me enteré que entre el Ministerio de Medio Ambiente, la Consejería de Medio Ambiente y entidades como la Fundación Botín, que todos sabemos que está tan preocupada por la conservación del medio, iban a dedicar a salvar al lince en torno a 27 millones de euros. Aunque lo de los euros se ha comprendido pronto en ámbitos macroeconómicos, que como es sabido van bien, diré, para los que sufrimos la situación "algo peor" de la microeconomía y, al ser tan torpes (como el lince o más), tardaremos en adaptarnos a la nueva moneda europea, que esto supone en pesetas 4500 millones.

¡Veintitantos millones de pesetas por lince! No me lo podía imaginar, siempre había pensado que la supervivencia del lince, más que de inversiones millonarias, dependía de aspectos como una correcta ordenación del territorio, la reducción de las necesidades, muchas veces superfluas, de transporte o una gestión sostenible de los ecosistemas y de los recursos naturales, que no tenían por que costar mucho, aunque su aplicación pudiera tener un valor incalculable. Había pensado que también para la supervivencia del lince era importante evitar perversas mentalidades maniqueas del estilo estoy con Bush o contra Bush, o sea, con el Bien o con el Mal. O el lince, torpe y malo, o yo, que soy estupendo, y mis circunstancias. O ir al Rocío por una carretera a 140 por hora o el lince.

Siento haber sido un lince, es decir, tan torpe. He de agradecer a la señora Martorell Pallás que me haya sacado de mi error. Eso de la ordenación del territorio o la gestión sostenible de los ecosistemas son chorradas propias de mentes mórbidas. La supervivencia del lince depende sobre todo de que el hermoso felino sea capaz de aprender educación vial, o de que atentamente sea capaz de visionar los vídeos de aquella magnífica serie infantil que era "Barrio Sésamo" (aunque mi favorita con diferencia era "La Bola de Cristal") para que la rana Gustavo pueda explicarle la clara diferencia entre "arriba" y "abajo". Y claro, que el lince aprenda educación vial o proporcionarle a cada ejemplar un televisor de esos con sensouround y efectos 3D debe costar una pasta.

Tras haber comprendido esta lección de teoría evolutiva avanzada, he de estar de acuerdo con la Señora Secretaria en que "la supervivencia del lince es complicada" y en que aunque "puede ser un problema de espacio porque le estamos acotando el terreno" yo, al igual que ella, también "espero que sea lo suficientemente inteligente para adaptarse a las nuevas circunstancias, porque en esta vida ocurren esas cosas".

Y comparto la idea de que "quizá los más pequeños, entre comillas, como los de la cría en cautividad, tienen una capacidad de adaptación mayor que los que han vivido hace pocos años en un gran espacio, porque sabemos que el avance económico y de desarrollo y tecnológico se ha dado durante estos últimos años y nos ha cambiado nuestro paisaje tremendamente". Por tanto, estoy con la Señora Martorell en que para que el lince no termine por extinguirse "tiene que haber un factor de adaptación al medio, como lo han tenido otros, para poder sobrevivir, a no ser que haya otras causas que estamos intentando mitigar".

Supongo que tras leer todo lo anterior, ya se habrá usted convencido de la validez de la irrefutable "Teoría Martorell". Si no es así tendré que acudir al mismo ejemplo que su inspiradora: "Hay otros animales como el quebrantahuesos de los que hace unos años teníamos poquísimos, mientras que en este momento no recuerdo si son 300 ó 600 las parejas existentes en los Pirineos. Incluso el otro día crió uno en cautividad en Jaén. Esperemos que vaya bien. Es una experiencia que hay que realizar. Ojalá podamos decir en breve, porque no hay muchos, que nuestros linces se están adaptando a las circunstancias".

Espero que ya esté convencido. Yo al menos sí. Incluso he cambiado mi opinión sobre el futuro del lince. Hasta este hito crucial en la teoría evolutiva había pensado que el lince más que una especie en peligro de extinción era una especie ya extinta, aunque no lo supiéramos o no lo quisiéramos saber. Al fin y al cabo, como dice mi buen amigo Horacio, yo siempre he sido de los que ven la botella medio vacía. Ahora no pienso igual, con gestores de nuestro medio ambiente como la Señora Martorell el lince está salvado. Por fin veo la botella medio llena. Aunque como ha dicho Saramago, ver la botella medio llena es lo mismo que verla medio vacía. "Lo que es, es, y lo que está, es lo que está".

En cualquier caso lo cierto es que la nueva teoría dará más de un quebradero de cabeza a biólogos, ecólogos y otros investigadores de la naturaleza. Lo siento por ellos. E igualmente lo siento por los académicos de la lengua, que tendrán que modificar la próxima edición del diccionario en el siguiente sentido: Lince: fig. Persona torpe e inadaptada. Quebrantahuesos o buitre: fig. Persona aguda y sagaz. Todo sea por el correcto uso del lenguaje.

Y también por el bien de buitres y quebrantahuesos que, con este cambio dejarán de ser injustamente identificados, con "personas que se ceban en la desgracia de otros" o "con sujetos pesados, molestos e inoportunos que cansan y fastidian con sus impertinencias".

En fin, todos estos inconvenientes merecen la pena ya que como contraprestación, el lince, a pesar de su torpeza, está definitivamente salvado. Y ello gracias a 27 millones de euros, Barrio Sésamo, la tecnología 3D-sensouround, y especialmente gracias a la Señora Martorell que, ciertamente es un lince. ¿Ó un buitre? No sé, con tanto cambio semántico estoy hecho un lío.

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TOKIO (AFP) - El Ministerio de Medioambiente japonés pretende implantar microchips a los gatos para proteger ciertas especies de aves. Este proyecto tiene como finalidad disuadir a los propietarios de dejar a sus gatos libres y que cacen los pájaros de Okinawa (sur del país).

"Creemos que se reducirá la cantidad de gatos errantes en Okinawa, provocando la toma de conciencia de los propietarios. También vamos a intentar que los dueños tengan a los gatos en casa", dijo un responsable del ministerio. Sin embargo, responsables locales de Okinawa se mostraron escépticos respecto a esta posibilidad que permite identificar al dueño del animal y saber si está vacunado. 

"Creo que sería más eficaz castrar a los gatos para evitar que proliferen y se coman nuestros pájaros", comentó Yasutoshi Shimabukuro, un responsable de sanidad. "Si se pudiera obligar a los propietarios de gatos a tenerlos en casa y ponerles un 'microchip', el proyecto sería positivo", añadió.

No se conoce la cifra exacta de gatos que hay en Japón, pero el número de abandonos es enorme, ya que 275.000 fueron llevados a centros de acogida por sus dueños durante el año 2000, según el ministerio.

 

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El barrio del Raval, en Barcelona, se sitúa a la izquierda de Las Ramblas. Es un barrio de casas viejas y calles estrechas, que el ayuntamiento intenta rehabilitar abriendo allá dónde puede pequeños espacios sin edificar. En uno de estos solares, resultado del derribo de un edificio, alguien ha ido pintando unas peculiares siluetas de gatos en color negro.

Las fotografías son de Ricard Bargués (BCN), así como las transcripciones en blanco y negro de la columna de la derecha.

 

* Vista general de la pared medianera

 

   
   
   
   
   

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LONDRES (AP).-  Tinker, un gato callejero, va a disfrutar a partir de ahora de una verdadera vida de aristogato. Al morir su propietaria, Mrs. Margaret Layne, una viuda muy rica y sin descendencia con una fortuna calculada en algo más de 830.000€, heredará sus bienes gracias al legado que en su día formalizó la propietaria.

Ahora Tinker vive como un pachá en su propia casa, un inmueble valorado en casi 500.000€, disfrutando de una dieta a base de pescado fresco. Los fondos proceden de su fundación personal, evaluada en unos 142.000€.

El testamento de Mrs. Layne, publicado el 6 de mayo pasado en “The Times”, designa a Tinker como el principal heredero de la fortuna que su dueña poseía al morir a los 89 años de edad, incluida su casa situada en Harrow (noroeste de Londres).

A la muerte de Tinker, la herencia pasará a los vecinos del gato, Ann y Eugene Wheatley, en calidad de fideicomiso. Ellos son los que se ocupan diariamente de Tinker.

* Cachorros callejeros recuperados en la SPA londinense

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