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| felinia 17 |
on line desde enero 2002 |
junio 2003 |
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. Acerca de Charles Baudelaire: Baudelaire está considerado como uno de los más grandes
poetas del siglo XIX, por la originalidad de su concepción y la
perfección de la forma. Es sin duda el poeta de la modernidad francesa.
Más que ningún otro de su tiempo, representa al poeta de la civilización
urbana contemporánea. Con él la poesía empieza a liberarse de las
ataduras tradicionales y despliega nuevos conceptos de creación poética,
iniciando una fase diferente, que llega hasta nuestros días. La literatura francesa se hallaba en el segundo
cuarto del siglo XIX, en un momento de transición todavía presidida
por la gigantesca figura de Víctor Hugo, uno de los grandes románticos,
aunque junto a él se desarrollaba una nueva tendencia, cuyo máximo
representante era el poeta Leconte de Lisle (1818-1894), el guía del
circulo parnasiano, cuya influencia sobre Baudelaire fue notable. La
antología El Parnaso, publicada por el editor Lemerre en 1866, que da
el nombre al grupo de poetas de Leconte de Lisle, contiene algunos de
los poemas de Las Flores del mal. La originalidad de Baudelaire, sin embargo, le hace
merecedor de un lugar al margen de las escuelas literarias dominantes en
su época, ya que es él quien inicia el abandono de las formas poéticas
hasta entonces predominantes. Las tendencias que inauguró Baudelaire
pueden resumirse en el criterio de la depuración del sentido poético,
en el misterio de los conflictos íntimos o en la angustia de la búsqueda
de combinaciones de fenómenos sicológicos que desembocan en una
expresión poética cargada de significaciones múltiples y llena de
infinitas sugerencias. En particular, rompe la diferencia entre la poesía
y la prosa con sus "Pequeños poemas en prosa",
verdadera revolución en las formas líricas que ni siquiera Verlaine ni
Rimbaud supieron valorar. Baudelaire reacciona contra el romanticismo. Él no
admite la inspiración, ni la imaginación, ni la improvisación. En
este aspecto, como en otros, es un clasicista. La poesía es un
ejercicio, un esfuerzo, un trabajo sistemático, equivalente al de un
paciente artesano violcado permanentemente en pulir sus versos. Su obra
es un esfuerzo por desembarazar la poesía de todo ornamento vano y una
proyección para alcanzar el ideal de la pureza poética, prestando
especial atención a la métrica y a los aspectos formales. Poseía un
sentido clásico de la forma, una extraordinaria habilidad para
encontrar la palabra perfecta y un gran talento musical. La obra de Baudelaire ha dejado un aporte positivo,
paradigma de verdad poética, de selección estética, de culto de la
expresión simbólica, y de rigurosa elaboración de la palabra en
cuanto vehículo depurado de la expresión literaria, que equivale a
superación de la dicción elocuente y retórica. El poeta parisino representa la reivindicación lírica
de la palabra, una técnica depurada en la elaboración de las imágenes
y el rigor estético de la composición que habría de tener una
proyección futura incalculable. Se extinguía una concepción del arte
poético desprestigiada por la degeneración del romanticismo,
advertible en el desborde confidencial y sentimental, o en la poesía
descriptiva y penetrada de la elocuencia bastarda, con ausencia de rigor
formal y de selección estética. Un contenido de nueva creación y de angustiosa
originalidad emergía de los poemas de Baudelaire, palpitantes de
tragedia íntima y de nuevos acercamientos a la vida. El poeta pule un
nuevo universo lírico, la sinestesia, una combinación de imágenes y
sensaciones desajustadas de su normal producción en la naturaleza. La
audición coloreada, la visualidad audible o multitud de otras
combinaciones de sensaciones provenientes de todos los sentidos, se reunían,
como diría el propio Baudelaire, en "una metamorfosis mística
de todos mis sentidos fundidos en uno solo". Una nueva concepción de la palabra se inaugura
entonces. Si para el lenguaje común la palabra sigue siendo expresión
de la cosa o de la idea, en el poeta ese valor de significación se
transforma en un valor sugerencial, gracias al juego de combinaciones
que el arte hace posible con sonidos y sensaciones inesperadas que
brotan de las palabras. Todo ello pudo ser vislumbrado por los grandes
exponentes de la poesía anterior, pero sólo empieza a adquirir una
sugestiva formulación y un culto intensivo a partir de Baudelaire. Por
ello podría afirmarse que hemos llegado a la apertura de una nueva
compuerta de realizaciones artísticas que significarán a la larga la
transformación de la poesía. En su estética literaria Baudelaire proponía la
desaparición del yo en el poema, es decir, la sustitución de la
presencia personal del autor por la pura lógica interna de la obra
regida según su ley compositiva. A partir de Baudelaire ya no se hablará
más del poeta sino de la poesía misma. Es una estética dominada por
el esencialismo, la concepción de un arte literario depurado de prosaísmos
y estímulos de circunstancias extrañas a la función creadora. A ello
se sumaron sus creaciones de técnica y la rigidez gramatical. Su gusto por la sinestesia también proviene del
misticismo, el ocultismo y el sincretismo. Las sensaciones nos revelan
lo oculto. La unidad de la naturaleza se demuestra en que a cada olor le
corresponde un sonido y un color. El soneto "Correspondencias"
contiene toda la teoría sinestésica que, aunque inconscientemente
practicada por los grandes exponentes de la poesía universal, van a
desarrollar los parnasianos y simbolistas de la segunda mitad del XIX. No cabe duda de que Baudelaire escribió algunos de
los poemas más sugestivos de la literatura francesa, hasta el punto de
que algunos como "Correspondencias", contenían un
mensaje de estética renovadora que habrían de asimilar los poetas
parnasianos y simbolistas. El famoso soneto de "Las
vocales" de Arthur Rimbaud y las formulaciones estéticas y técnicas
de Mallarmé, el promotor de toda la nueva poesía hasta nuestro tiempo,
tomaron su raíz en la teoría de la imagen poética esbozada por
Baudelaire Un ensayo sobre Ch.Baudelaire aquí, de dónde procede este texto.
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