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| felinia 13 |
on line desde enero 2002 |
febrero 2003 |
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Acerca
de Lewis Carroll: Esta
biografía de Carroll está escrita por otro matemático, James R. Newman,
y ofrece una visión algo menos partidista que la mayoría de
publicaciones biográficas. Está publicada por Grijalbo (“Lewis
Carroll”, J.R.Newman, Grijalbo 1994). Información en la red acerca de
Carroll: Lewis Carroll (Carlos
Revilla), Lewis
Carroll Home Page (Joel Birenbaum),
Lewis
Carroll (poets.org). "...El reverendo Charles Lutwidge Dodgson fue un matemático
mediocre; enseñó en Oxford durante veintisiete años, sin brillar
excepcionalmente, ni producir nada digno de perdurar en su disciplina. No
reclamó para sí mismo el recuerdo de los hombres, pero creó, en cambio,
un alter ego inmortal. No necesito elogiar los famosos escritos de
Lewis Carroll, pero quisiera señalar que el amor de Dodgson por las matemáticas
y su preocupación por algunos de sus conceptos están íntimamente
relacionados con la forma que dio a sus fantasías. Esto se advierte
especialmente en "A través del espejo", cuyas fantásticas
inversiones anticipan algunos de los más revolucionarios descubrimientos
de las matemáticas y de la física del siglo XX. Los escritores modernos
no han ignorado el carácter profético de esas curiosas historias. Lo
mismo en obras especializadas que en las de divulgación, los científicos
han demostrado haber aprendido mucho de la sabiduría de los notables filósofos
que desfilan por los libros de Carroll: la Reina de Corazones,
Humpty-Dumpty, el Caballero Blanco, Tweedledum y Tweedledee.
Nació en Daresbury en 1832, primer varón y tercer hijo de una
familia de once hermanos, todos ellos tartamudos. Su padre era un clérigo
acomodado que ascendió a archidiácono. De niño, Dodgson demostró una
"pintoresca precocidad" que incluía una prematura preocupación
por el significado de los logaritmos, una gran afición por las marionetas
y los espectáculos mágicos y la habilidad para inventar jeroglíficos
matemáticos. Igual que otros niños, tenía sus animales favoritos,
caracoles y ranas, pero en una perversa y original innovación, intentó
hacer pelear dos gusanos. Con este propósito, se dice que los equipó con
armas apropiadas, pero sus intentos fracasaron. Después de una temprana
educación familiar, durante la que su padre le inculcó el interés por
las matemáticas y la teología, fue a un colegio privado en Richmond y
luego a Rugby. Fue un buen estudiante, excepcional en matemáticas y
aceptable en disciplinas clásicas. Pero como era un "tipo
raro", no fue feliz en Rugby. Más tarde escribiría, "no se si
ninguna consideración humana podría inducirme a pasar de nuevo por estos
tres años". Se refugió en su trabajo literario y empezó a escribir
para distintas revistas. Una de ellas contiene curiosos artículos sobre
rompecabezas matemáticos de diversos tipos incluyendo uno de sus ensayos
más controvertidos llamado "Un problema Hemisférico o ¿Dónde
cambia el día de nombre?. Este era un problema real. El día cambia su
nombre en la línea internacional de cambio de fecha, pero esta demarcación
no fue inventada hasta 25 años más tarde que el problema empezara a
preocupar a Dodgson. Siempre estuvo obsesionado por el tiempo, y alguno de
los maravillosos y desconcertantes efectos de sus últimas obras están
conseguidos por el modo como lo maneja.
En enero de 1851 entró en el Christ Church College de Oxford.
Estuvo en él 47 años, hasta su muerte. Pasó todos sus exámenes con
distinciones; entró a formar parte del personal docente del College y en
1861 fue ordenado diácono de la Iglesia de Inglaterra. No llegó nunca a
ordenarse sacerdote y su misma ordenación de diácono fue precedida por
largos años de autoexamen y de recelos. Su tartamudez y sus dudas
doctrinales no fueron los únicos obstáculos que le impidieron entrar al
sacerdocio. Su profesión de matemático le gustaba, aún cuando no
destacase extraordinariamente como tal; y, además, se resistía a
someterse a ciertas reglas impuestas por la costumbre a los que se
ordenaban sacerdotes. Por ejemplo, no hubiera podido asistir al teatro y
estaba decidido a no abandonar este inocente entretenimiento.
Se ha sugerido, también, que tras esta negativa de Dodgson a
ordenarse, podía ocultarse el deseo, ignorado incluso por él mismo, de
casarse. Sospecho que ésta es la clase de asuntos a los que son
aficionados los biógrafos interpretativos; pero lo cierto es que en este
caso no existe evidencia alguna que lo justifique...
En la vida "semiclaustral, refinada y excéntrica" de
Dodgson hubieron pocos cambios, a parte de un viaje de seis semanas por el
continente (1867), en el curso del cual visitó Rusia. Fue estudiante
durante toda su vida y profesor durante 27 años. Escribió diversas
cartas en periódicos sobre cuestiones públicas y participó en muchas de
las controversias de Oxford. Era "extraordinariamente
meticuloso" y bastante aburrido como profesor...
En sus lecciones a los niños utilizaba un sistema de diapositivas
de su invención, construyó un Humpty Dumpty mecánico, reunió
una biblioteca de 5000 volúmenes, compró un esqueleto para estudiar
anatomía, instaló termometros y estufas de gas en sus habitaciones
porque sentía horror a las corrientes de aire; usaba cinco tamaños de
papel para escribir, mantenía una prodigiosa correspondencia que tenía
catalogada y llegó a ser uno de los mejores fotógrafos de su tiempo.
Solía remar en el río Isis con las hijas del decano de la Iglesia de Cristo, las niñas Liddell, una de las cuales era precisamente Alicia . Ellas solían visitarlo para que las fotografiase o para comer con él. . El hecho de que Dodgson no llegase nunca a ser un serio candidato
para el matrimonio, no debe inducirnos a creer que fuese incapaz de amar.
No amaba, es verdad, a los adultos, o cuando menos no lo demostraba. Pero
con los niños y niñas era espontáneo y afectuoso, las invitaba a
reuniones, jugaba incansablemente con ellas e inventaba para distraerlas
historias y rompecabezas. Creo que algo hay de verdad en la suposición de
que a su nivel más profundo, sus dos libros principales son alegorías en
las que están fundidos dos temas: su inexpresado amor por Alicia Liddell
y la atracción que sentía por los misterios matemáticos relacionados
con el tiempo.
Alicia creció, se casó: su amistad con ella se acabó y también
su inspiración. No obstante, varias obras más (matemáticas, literarias
y de imaginación) salieron aún de su pluma...
El 6 de enero de 1898 contrajo una infección de vías
respiratorias y murió ocho días después. En una carta dirigida a un amigo, Dodgson escribió: .
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