felinia
mensual

 

 

 

felinia 13

on line desde enero 2002

febrero 2003


ESTRUCTURA DE LOS ÁCIDOS NUCLEICOS

Ingeniería genética y transferencia génica, Ediciones Pirámide, Madrid, 1999
Marta Izquierdo Rojo, profesora de biología molecular de la Universidad Autónoma de Madrid
.
 

Estructura de los ácidos nucleicos

Hoy sabemos que los ácidos nucleicos son los componentes celulares encargados de la transmisión de información genética. La información pasa mayoritariamente del núcleo al citoplasma a través de los RNA o ARN (ácidos ribonucleicos de una sola hebra) y de una célula a otra a través del DNA (ácido desoxirribonucleico, de doble hebra).

Los ácidos nucleicos son polinucleótidos cuyas unidades, los nucleótidos, constan de una base nitrogenada, una pentosa y un grupo fosfato. El tipo de pentosa determina que el ácido nucleico sea ADN o RNA. En el ADN, la pentosa es la 2-desoxirribosa. Mientras que en el ARN es la ribosa. La ausencia de un grupo hidroxilo en el carbono de la 2’ pentosa da al ADN una gran resistencia a la hidrólisis por álcali, contrariamente al RNA, que a Ph alcalino y 37ºC, se rompe en nucleótidos en pocos minutos.

Las bases nitrogenadas corresponden a dos categorías: purinas y pirimidinas. Las dos purinas adenina (A) y guanina (G) están presentes tanto en el ADN como en el ARN. En cuanto a las pirimidinas, el ADN posee citosina (C) y timina (T), mientras que en el ARN la timina está substituida por uracilo (U). El uracilo difiere de la timina en un grupo metilo en el carbono 5.

Cabría preguntarse por qué el ADN tiene una base distinta al ARN; la respuesta puede tener mucho que ver con la función que presta el ADN como molécula depositaria de la información genética. La citosina se desanima espontáneamente a uracilo con cierta frecuencia, y si en el ADN hubiera uracilo, sería prácticamente imposible discernir entre los originados por desanimación de la citosina y los propios de la molécula del ADN. Esto conllevaría una gran tasa de error difícilmente compatible con la función primordial del ADN de transmitir fielmente la información genética de generación en generación. Si el ADN no posee normalmente uracilo, todos los uracilos que se encuentran en el ADN deben provenir de la desanimación de la citosina y deben ser eliminados. De ello se encarga la enzima uracil N-glicosilasa que se “pasea” por el ADN y se para en cada timina y en cada uracilo; si reconoce el grupo –CH2 de la timina pasa de largo, pero en su ausencia corta la base y los sistemas de reparación celulares colocan la complementaria a la de la cadena opuesta.

Las bases son estructuras planas que, cuando se unen a la posición 1’ de las pentosas por un enlace N-glicosídico, constituyen los nucleósidos. Cuando un grupo fosfato se une a un nucleósido se forma el nucleótido correspondiente. El lugar más común para la esterificación es el grupo hidroxilo del carbono 5’ de la ribosa o desoxirribosa. En esta posición se pueden añadir de uno a tres grupos fosfato creando los mono, di o trinucleótidos: adenín monofosfato (AMP), adenín difosfato (ADP) o adenín trifosfato (ATP).

El primer grupo fosfato (alfa) situado en la posición 5’ está unido por un enlace de tipo éster, pero los dos otros grupos fosfato (b y g) lo están por enlaces fosfoanhídrido altamente energéticos que liberan una gran cantidad de energía al hidrolizarse. El grupo fosfato puede estar unido también a la posición 3’ de la pentosa.

Estructura y propiedades del ADN

El ADN es una doble hélice en la que las bases se encuentran en el interior de la molécula y los grupos fosfato en el exterior. La adenina siempre se aparea con la timina, y la guanina con la citosina. La unión entre las bases complementarias se hace a través de puentes de hidrógeno: dos entre timinas y adeninas, y tres entre guaninas y citosinas.

Las hebras del ADN que forman la hélice tienen orientaciones opuestas. La ruptura de los puentes de hidrógeno por calor, álcali o compuestos químicos produce la separación física de las dos hebras del ADN y se denomina desnaturalización. La desnaturalización por calor es total a los 90ºC y por álcali, a pH superiores a 11,3. En ambos casos el proceso es reversible, y al desaparecer el agente desnaturalizante la re-naturaliza, esto es, vuelve a adquirir la estructura doble helicoidal original.

 

        

 

La estabilidad de la estructura de hebra doble y helicoidal de los ácidos nucleicos se debe al apilamiento de las bases en el centro de la molécula y los puentes de hidrógeno que las mantienen apareadas y en proximidad física. Al elevarse la temperatura, los puentes de hidrógeno se rompen y la molécula pasa de su estado ordenado (nativo) a otro de enrollamiento desordenado y hebra simple (desnaturalizado). La desnaturalización del ADN puede detectarse por el aumento de absorción de luz ultravioleta, a una longitud de onda de de 250 nm. Los anillos heterocíclicos de las bases del ADN absorben más cantidad de luz cuando no están apiladas no forman puentes de hidrógeno en el interior de la doble hélice. Este fenómeno se denomina hipercromicidad y se manifiesta de forma que el ADN desnaturalizado absorbe un 37% más de luz, a 260 nm, que en su forma helicoidal o apareada.

Si una solución de ADN de doble hebra tiene una absorción de A260=1, la misma solución desnaturalizada tendrá A260=1,37. Esta relación define al ADN de hebra doble como hipocrómico, mientras que el de hebra sencilla se considera hipercrómico (la absorbancia  de las bases libres equivaldrían a A260=1,6).

La temperatura a la cual la mitad de las moléculas han pasado al estado desnaturalizado se denomina “temperatura de fusión” (Tm, del inglés melting Temperature), que varía de unos organismos a otros de acuerdo con su porcenyaje de G+C. Cuanto mayor es éste, mayor será la temperatura de fusión. Apareamientos erróneos ocasionales entre bases no complementarias también originarán un descenso de la Tm con respecto a una hélice perfectamente apareada.

La desnaturalización por calor puede además romper los enlaces fosfodiéster, por lo que en muchas ocasiones se utilizan agentes desnaturalizantes alternativos, entre otros, pH elevado y agua destilada. Un pH superior a 11 elimina los puentes de hidrógeno entre las bases al cambiar la carga de muchos de los grupos que intervienen en estas uniones no covalentes. El agua destilada impide la neutralización de los grupos fosfato de la molécula por sales de sodio y magnesio; al ser los grupos fosfato de marcado carácter negativo, su repulsión causa la separación física de las hebras y, por tanto, su desnaturalización.

La molécula de ADN, aún en estado nativo, mantiene un equilibrio dinámico en el que pequeñas regiones, particularmente si son ricas en AT, se desnaturalizan y renaturalizan espontáneamente, constituyendo “las palpitaciones o respiración del ADN”.

Compuestos químicos como la urea o formamida son agentes desnaturalizantes porque interfieren reaccionando directamente con las bases e impidiendo un apareamiento correcto entre ellas a temperaturas a las que normalmente estarían apareadas. La Tm se reduce proporcionalmente a la concentración del agente desnaturalizante añadido. El formaldehído es otro agente desnaturalizante cuya acción, a diferencia de los casos anteriores, es irreversible porque establece uniones covalentes con los grupos NH2 de las bases e impide el apareamiento de éstas. Este compuesto es capaz de reaccionar con el ADN a temperatura ambiente. El hecho de que las moléculas de formaldehído puedan reaccionar con estos grupos a temperatura ambiente implica que las bases están continuamente apareándose y desapareándose en un equilibrio dinámico de formación y ruptura de puentes de hidrógeno. Este fenómeno, anteriormente descrito como “palpitaciones del ADN”, se cree puede facilitar el acceso de numerosas proteínas reguladoras al interior.

El proceso de recuperación de la estructura nativa, una vez que el agente desnaturalizante ha desaparecido, se denomina “renaturalización o reasociación”. Es un proceso muy valioso para evaluar la relación genética entre diversos organismos, mostrándonos las similitudes, identidades o divergencias entre ADN de distintas procedencias.

Se trata de un proceso al azar en el que las moléculas desnaturalizadas no se renaturalizan con sus complementarias originales, sino con cualquier molécula presente con la que formen un híbrido estable.

La renaturalización del ADN tiene lugar en dos fases:

  • Dos secuencias complementarias colisionan al azar y se aparean formando una hélice corta.
  • El apareamiento se extiende a todo lo largo de las hebras a modo de “cremallera”.

El ADN renaturalizado recupera todas las propiedades físicas y químicas del ADN nativo original.En ocasiones, el proceso de renaturalización se denomina hibridación, debido a que las moléculas desnaturalizadas no renaturalizan con su hebra original, sino con cualquier otra con la que tengan complementariedad.

 

  La doble hélice del ADN

.

.


 

¡NO A LA GUERRA!