En
599 muere su hermano San Leandro y San Isidoro asume el
episcopado de Sevilla. Desde este puesto desarrollará una
importante labor de influencia decisiva en la sociedad y
la cultura de su tiempo.
San Isidoro es la figura más representativa de este
momento de la Iglesia; con el poder en sus manos,
robusteció la disciplina eclesiástica y luchó contra las
herejías, en particular contra la de los acéfalos, que
amenazaba la Bética. En el año 619 convocó y presidió el
II Concilio de Sevilla, cuya legislación tuvo una
importancia decisiva en los orígenes del régimen
representativo, y en el 633 el IV Concilio de Toledo, al
que asistieron todos los obispos del reino y del que
surgió la obra 'Hispana', una formulación específica de la
legislación canónica en forma de recopilación
enciclopédica de series orientales, romanas, godas e
hispánicas.
Debido a la iniciativa de San Isidoro se incicio en toda
España un movimiento intelectual, cuyo centro se
encontraba en Sevilla, donde se impartían clases de artes
liberales, griego, hebreo, filosofía aristotélica y otras
materias. La importancia de San Isidoro se debe en gran
parte a su magna obra 'Originum sive Etymologiarum
libri XX', más conocida como las 'Etimologías'
y considerada como la primera enciclopedia de la Historia.
En esta obra, que San Isidoro terminó poco antes de su
muerte y a petición de su amigo San Braulio, se encuentra
reunido, ordenado y sistematizado todo el saber de su
tiempo. Las 'Etimologías'
no sólo rescataron del olvido una serie de conocimientos
de la Antigüedad de gran interés, sino que dieron a
conocer durante la Edad Media a mas de 150 autores de la
literatura clásica que en ellas se citan.
Las obras literarias de San Isidoro no son muy numerosas y
en ellas configura el pensamiento prefeudal. Entre ellas:
'Libri duo differentiarum', una especia de apéndice
de los dos primeros libros de las 'Etimologías'; 'Los
Sinonimos', una obra piadosa en forma de diálogo entre
el hombre y la razón; 'De Natura Rerum', manual de
física compuesto para el rey Sisebuto; 'De Ordine
Creaturarum', acerca de varias cuestiones físicas y
espirituales.
Como historiador y biógrafo destacan sus obras: 'Chronicum',
Historia Universal basada en Eusebio, Julio Africano, y
Víctor de Tumma; 'Historiae de regibus gothorum
wandalorum et suevorum', fuente imprescindible para el
conocimiento de los pueblos germánicos en la Península; 'De
viris ilustribus', biografías de los principales
escritores de la Iglesia desde finales del siglo V hasta
principios del VII; 'De ortu et orbitu patrum',
vidas de 85 padres de la Iglesia; 'Liber Numerorum quae
in sacra scriptura ocurrunt', interpretación mística
de los números de la Biblia; 'In libris veteris et Novi
Testamenti Proemia', introducción general de la Biblia
y particular de cada uno de sus libros; 'Sentiarum
libri tres', compendio de Teología, dogmática y moral;
'De fide catholica ex veteri et novo Testamento contra
Judaeos', obra apologética de carácter polémico,
probablemente la más original y profunda de cuantas
escribió; 'De eclesiatiis oficiis', acerca de
cuestiones de la vida religiosa.
San Isidoro, considerado como uno de los organizadores de
la vida monástica en la Península, se proclamó protector
de los monjes desde su acceso al episcopado, llegando a
lanzar en el II Concilio de Sevilla un anatema contra los
enemigos del monacato. Sus obras tuvieron gran fortuna en
los claustros, especialmente su libro 'De eclesiastiis
oficiis', que fue declarado desde el siglo VII como
regla de los canónigos o clérigos españoles que vivían en
comunidad.
Se ha repetido hasta la saciedad que Isidoro no es un
talento creador; pero no se aprecia bien su gran talento
organizador, ese talento no bien admirado que domina
ingentes masas de nociones, y sabe hallar las analogías de
las cosas, para colocar cada una al lado de la que puede
ilustrarla o declararla. Isidoro en sus Etimologías
(627-630), agrupa y encuadra el inmenso conjunto de la
vida humana que tuvo expresión en las tres lenguas santas,
hebreo, griego y latín; artes liberales, legislación,
historia, libros y bibliotecas, escuelas filosóficas,
poetas, historia natural, cosmografía, agricultura,
milicia, trajes, comidas, juegos...El caos hecho cosmos.
Todo está allí clasificado, todo expuesto con ingeniosa
curiosidad, sentida especialmente hacia el extinguido
mundo antiguo, aún hacia lo que el sentimiento cristiano
aconsejaría pasar por alto; allí se informa con
individuación sobre los dioses de los gentiles, sobre los
atroces juegos circenses, los lupanarios teatros, las
lascivas comedias, añadiendo , es verdad, alguna
advertencia precavida: 'Cristiano, debes odiar estos
espectáculos de los demonios, los pronósticos de los
astros son supersticiosos, y los cristianos deben
ignorarlos'.
©
Francisco Álvarez Hidalgo, Hispánica