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Pánico en el aire: gato secuestra un avión de SN Brussels Airlines, sembrando el pánico en la cabina.
Una cadena de coincidencias obligo ayer al vuelo SN 2905 de la compañía aérea
Brussels Airlines a volver a su aeropuerto de origen a los 20 minutos de haber realizado el despegue. Un gato de características no reseñables que responde al nombre de Gin tomo control de la cabina, obligando al piloto a volver a Bruselas con un ataque de nervios de grado siete y una reacción alérgica leve. Según el vicepresidente reporta a la BBC tras una investigación preliminar, los hechos sucedieron de la siguiente manera:
En la sala de espera, un cliente factura equipaje de mano: cartera, billetera y un transporte especifico para animales de menos de 5 kilos. En este caso, gato (en adelante sospechoso). Azafatas y solteras de la cola aparentemente no relacionadas entre si ni con el propio cliente le hacen cucamonas (al gato). Cliente y sospechoso suben al avión.
Una vez a bordo, la tripulación indica las medidas de seguridad y el despegue se realiza sin contratiempos. Cuando las azafatas comienzan la distribución de almuerzos, la mitad de los pasajeros están dormidos, sospechoso y portador incluidos.
A partir de este momento, el hilo de los acontecimientos se vuelve confuso. Durante el reparto de ensalada de pasta, bollito con mantequilla y
café aguado con sobrecito de leche en polvo, el sospechoso consigue escapar de su transporte supuestamente cerrado, deslizarse sigilosamente por el pasillo hasta la puerta de la cabina sin ser interceptado e introducirse en la misma con gran habilidad aprovechando el tiempo que la puerta estuvo abierta, un breve intervalo que el copiloto estima entre cinco y diez segundos. Tras lo que ambos pilotos califican como una exhibición de odio contra el cuerpo de pilotos, mala baba y bullet time con mucho pelo, el sospechoso consigue hacerse con el control de la cabina y manifestar de manera no explicita pero si elocuente su deseo de apearse del avión a la mayor brevedad posible.
Cuatro minutos mas tarde el avión aterriza de nuevo en Bruselas y procede a evacuar a los pasajeros y la tripulación. El sospechoso se pone a disposición de las autoridades locales para una posterior investigación.
La cadena de responsabilidades esta aun por definir. Aparentemente, el portador del transportín que contenía al supuesto terrorista dormía profundamente cuando se produjeron los hechos. Sus vecinos de asiento, una mujer casada de 34 años de edad y un niño de siete -supuesto hijo de la primera- han sido llamados a declarar. La madre asegura que también dormía profundamente durante el proceso que llevo al sospechoso a la cabina. El niño, por su parte, ha decidido acogerse a la cuarta enmienda y contratar un abogado especialista en divorcios, gestión de derechos y secuestros aéreos. Las autoridades sospechan de este ultimo aunque aun no se ha podido demostrar ninguna relación entre el peludo secuestrador y la RIAA. Se sospecha sin embargo su posible pertenencia a banda armada, como responsable de una posible división especial para gatos y otros animales domésticos de mal carácter o su participación como activista en una organización de protesta contra los precios de los vuelos en temporada alta.
Las consecuencias, sin embargo, no se han hecho esperar. El gobierno de los Estados Unidos ha encontrado pruebas suficientes para catalogar el hecho como un atentado terrorista en toda regla. Y ha prohibido hasta nueva orden los vuelos con mascota en cabina de pasajeros, los transportines que no cumplan unas normas adicionales de seguridad y los concursos de belleza felina, considerando que toda reunión organizada de mas de tres gatos puede tener graves consecuencias para la seguridad nacional.
En cuanto a las medidas ciudadanas, los gatos han pasado a considerarse animal peligroso en territorio americano teniendo en cuenta las siguientes características:
-visión nocturna.
-capacidad para avanzar en pequeños espacios sin ser advertido.
-posesión de al menos 20 dispositivos de naturaleza cortante, potencialmente mortales.
-emisión de líquidos y gases tóxicos, fundamentalmente corrosivos y potencialmente mortales.
-carácter altamente promiscuo.
-naturaleza antisocial y carencia absoluta de patriotismo.
Bajo estas consideraciones, la posesión ilegal de gato u otros animales de perfil antiamericano entre la población civil
será susceptible de ser investigada por una comisión especial de los servicios de inteligencia cuyo nombre esta aún por definir.
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