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Capítulo
VI: La gineta, la liebre y el gato |
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"Dijo el cuervo: "Yo había una gineta por vecina en
una cueva cerca de un árbol do había mi nido, e
religioso veíamonos muchas veces, e fuemos vecinos
grand tiempo. Desí perdíla, e non sope dónde se fuera,
e cuidé que era muerta. E vino una liebre a la cueva
de la gineta, non sabiendo qué se ficiera, et moró ahí
la liebre un tiempo. Et después tornóse la gineta a su
lugar e falló y la liebre, e dijo: "Este lugar mío es,
pues múdate ende". Dijo la liebre: "Yo só tenedor del
lugar; prueba lo que dices e demándame por derecho".
Dijo la gineta: "El logar es mío, e desto he pruebas".
Dijo la liebre: "Menester habemos alcalld". Dijo la
gineta: "Cerca está el alcalld de nos. "Dijo la
liebre: "¿Dó es?" Dijo la gineta: "Aquí cerca deste
río hay un gato religioso. Vayamos nos para él, que es
homne que face oración e non face mal a ninguna bestia
nin come ál fueras yerba". Dijo la liebre: "Pláceme".
"E fuese la liebre con la gineta, e seguílos yo por
ver qué les judgaría. Cuando el gato vido la liebre e
la gineta asomar de alueñe, paróse en pie a orar; e
maravillóse la liebre de lo que vido de su bondad e de
su homildad, e llegáronse cerca dél, et non mucho de
guisa que les non pudiese facer mal.
Díjoles el gato: "Yo soy muy viejo e non oyo bien.
Llegad vos a mí e oiré lo que decides, que non oyo,
nin veo bien". Llegáronse a él e dijeron otra vez su
razón. Dijo el gato: "Entendido he lo que dejistes, e
quiero vos consejar lealmente ante; et mando vos que
non demandés si non verdat, ca el que demanda verdat
barata bien e va adelante, maguer que sea juicio
contra él. Et el homne bueno non ha deste mundo
ninguna cosa nin ningund poder nin ningund amigo, si
non las buenas obras e non más. Et el homne entendido
debe demandar la cosa que ha de turar e que le torne
en pro del otro mundo. E que desprecie todo lo ál, ca
el homne de buen seso por tal ha el haber como el
caedizo que cae en el ojo, et las mugeres ajenas como
las víboras, et lo que quiere para sí, quiere para los
otros homnes. E non cesó de les pedricar e de se
llegar a ellos e asolazarse con ellos, fasta que saltó
en ellos ambos e los mató.
"Et los búhos han en sí todas tachas malas, e lo más
que reina en ellos es traición e falsedad; pues non
querades facer lo reinar". Las aves dejáronse de aquel
consejo que habían acordado, e oyeron e rescibieron lo
que les dijo el cuervo, e non ficieron rey al búho que
era elegido para lo ser. Dijo el búho al cuervo:
"¡Cómo te has homiciado comigo muy mal, e non sé por
qué razón! E sepas quel azadón corta el árbol, e
renasce; e el espada taja la carne e quebranta el
hueso, e sobresana e suéldase; et la llaga de la
lengua nunca sana. E todo mal se puede amatar, ca el
agua mata el fuego, et al tósigo válele el atriaca, e
al dolorido válele el conorte, e al enamorado válele
el departimiento, e la enemistad siempre arde en el
corazón. Et tal enemistad es puesta entre vos los
cuervos e nos, que nunca haberá fin mientra el mundo
durare".
"Et fuese el búho muy sañudo. Desí repintióse el
cuervo por lo que le dijera además, e dijo: "Loco fuí
en decir lo que dije, et non era yo el ave que más
debía trabajarse en pleito del rey de las aves. Et por
aventura otras aves vieron lo que yo vi, e sopieron lo
que yo sope, e dejáronse de lo mostrar con miedo de lo
que yo non temí, e parando mientes en lo que yo non
paré, ca el homne entendido, maguer que se fíe por su
fuerza e por su valentía e por su seso, non debe ganar
enemistad afeuciándose en su seso e en su fuerza, así
como el homne, maguer tenga la triaca e las melecinas,
non debe beber la vedegambre a fucia dellas, ca la
bondad es dicha de los que bien facen, e non de los
que bien dicen; ca el que face el fecho, si le
menguare el dicho, mostrar se ha su bondad a la
prueba, e el que dice, maguer que bien diga, non gelo
alaban si non le cumple con el fecho. Et yo fuí loco
en atreverme a fablar en tan alta cosa non me
consejando con ninguno, et yo sé que el que demanda
consejo a los sesudos e a los homnes que sabe que lo
desengañarán, fállase ende bien, e non puede errar, e
loa su cima de su facienda. ¡Ay! ¿Cómo pudiera yo
escusar esto que hoy gané, e esta tristeza en que só
entrado?"
"Et aquesta, señor, es la razón por que se levantó
enemistad entre nos e los búhos". Dijo el rey: "Ya
entendí esto, mas piensa en lo que nos es menester
agora del acuerdo en que somos". Dijo el cuervo: "Ya
sabes mi acuerdo en la lid cuál es e cómo la
aborrezco; mas cuido que por arte podremos haber
folgura desta laceria en que somos, ca mucho aína
puede homne haber por arte lo que non puede haber por
fuerza, así como ficieron los tres homnes que
engañaron al religioso cuando le llevaron el ciervo
que traía. Dijo el rey: "¿E cómo fue eso?"
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Capítulo
IX: Del gato e del mur |
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Dijo el rey al filósofo: "Ya oí este ejemplo del homne
rabinoso, qué es su cima. Pues dame agora ejemplo de
los dos enemigos, cómo se ayudan el uno del otro a la
hora de la cuita, e cómo se guardan". Dijo el
filósofo: "Conviene al homne, cuando cayere en manos
de sus enemigos, que pugne de haber amor con alguno
dellos, e tomarlo por amigo, para vencer con él los
otros enemigos; ca non puede ser que el amigo sea
todavía amigo, nin el enemigo, enemigo. El amigo,
cuando le facen pesar, tórnase enemigo, et el enemigo,
cuando vee que le yace pro en su amigo, non finca en
su enemistad, e tórnase amigo leal. Et el homne sabio,
a la hora de la cuita, face amistad con sus enemigos,
e al nescio ciérranse le todas las carreras, así que
non sabe razón nin manera por do estuerza, fasta que
peresce en nescedat.
Et este es el ejemplo del mur e del gato, los cuales
se libraron uno a otro". Dijo el rey: "¿Cómo fue eso?"
Dijo el filósofo: "Dicen que en una tierra había un
árbol muy grande, que llamaban vairod, et había al pie
dél muchos vestíblos, e en sus ramas muchos nidos de
aves. Et había a raíz deste árbol una cueva de un mur,
que había nombre Vendo, et allí cerca del árbol había
un gato, que había nombre Rabí. Et solían allí venir a
menudo los venadores e venar aquellos venados et cazar
las aves de cerca de aquel árbol. Así que un cazador
armó sus lazos, e cayó y el gato. Et en esto el mur
salió de su cueva, e andovo buscando qué comiese; e en
reguardándose con todo esto, et catando a todas partes
muy apercebido, vido al gato estar en los lazos, et
fue muy alegre. Desí paró mientes empós desí, e vido
un lirón que le vacía en celada, et cató a suso e vido
un búho en un ramo del árbol que lo estaba aguardando
por lo matar. Et temióse que si se tornase atrás que
saltaría en él el lirón, et si se fuese a diestro o a
siniestro que lo levaría el búho, et que si fuese
adelante que lo prendería el gato; et dijo en su
corazón: Debo me ayudar del seso e de las artes de
guisa que estuerza deste peligro; ca los corazones de
los sabios, mares son profundos, e con ellos saben qué
ha entre desamparar se homne a muerte e entre trabajar
se de escapar; et cuando son en el vicio non se
aseguran de los durar la vida nin se desamparan en la
tribulación e en la cuita. Et yo he pensado, e non
fallo otra arte por que estuerza deste mal, si non
pedir tregua al gato e ganar su amor. Ca él está en
grant cuita, que lo non puede otro librar si non yo,
et por ventura dar me ha el gato tregua por su pro, e
yo otrosí escaparé por él deste mal a que só llegado".
Desí llamó al gato e díjol: "¿Cómo estás?" Dijo el
gato: "Ya vees tú cómo estó; pues ¿por qué preguntas?"
Dijo el mur: "Non te mentiré, ca el mentir es cosa
aborrescida; et por ventura bien querría yo que fueses
en mayor estrechura, et que llegase el tiempo de la tu
muerte. Mas es acaescido tanto de mal, que me non
place por que estás así, et non es ninguno que mejor
me pueda librar desto en que estó, e deste tan grant
peligro en que estó, salvo tú; et tú otrosí, non hay
ninguno que mejor te pueda librar desto en que estás,
que yo. Ca yo estó en reguardo del lirón e del búho
que me están aguardando, et yo estó flaco que me les
non podré amparar. Et si tú me segurares de ti mesmo,
e me fueres fiador de me librar de los otros que me
tienen cercado, librar te he yo desto en que estás e
estorcerás desta prisión. Et plégate desto, et ayúdame
a librar a mí e a ti; ca así como yo quiero tu vida
por razón de la mía, otrosí tú debes amar mi vida por
razón de la tuya, así como escapan los homnes de la
mar por las naves, e las naves escapan por los homnes,
e así fío por Dios que escaparemos desta tribulación
amos, ayudando nos".
Et después que esto oyó decir el gato al mur, sopo que
decía verdad, et díjole: "Verdad dices, e yo te
guardaré esta merced por siempre, e habré de te lo
galardonar". Et dijo el mur: "Déjame llegar a ti, ca
el búho e el lirón, cuando nos vieren atreguados,
tornar se han. Et cuando yo fuere seguro dellos,
tajaré estos lazos en que yaces". Et fízolo así el
gato, e asegurólo, e el mur llegóse a él.
Et cuando el búho e el lirón vieron esto, tornáronse
de aquel lugar. Et comenzó el mur a tajar la red nudo
a nudo; et en veyendo el gato que non era acucioso en
lo tajar, dubdó dél et díjole: "Amigo, ¿por qué non te
apresuras en tajar la red? Por ventura que acabaste ya
lo tuyo e eres seguro, por esto lo faces. Et si así
es, non es fecho de homne justo. Et así como me yo
apresuré en te librar, tú otrosí debes te femenciar en
librar a mí. Et si te miembras de la enemistad antigua
non lo debes facer; ca me has ya probado por bueno,
que otro o mejor debe ser loado. E non debes parar
mientes a la antigua malquerencia; ca los buenos non
tienen mala voluntad, mas son gradescedores del bien
fecho; e la merced, segunt ellos creen, amata los
muchos pecados". Dijo el mur: "Los amigos son en dos
maneras: el uno es amigo puro, e el otro es el que
face amistad de otro en hora de cuita e de nescesidad.
Onde el puro amigo debe amar al amigo más que a sí
mesmo, e a sus parientes e a su haber; ca es leal por
naturaleza. Et el otro, que se toma por hora de cuita,
a las veces dura su amor e a las veces desfácese. Et
por ende conviene al homne cuerdo que se guarde; ca el
que pone amor con su enemigo e fía por él e non se
guarda dél, será tal como el homne que come más de lo
que debe e non lo sufre su estómago nin lo puede
moler, e lazra con ello. Et yo he compartido mi obra,
e fíncame un poco por facer; ca toda obra ha sazón e
tiempo, et el que face la obra sin sazón e sin tiempo
non se aprovecha de su fruto. Et yo tajar te he esta
red un nudo empós otro, e dejaré un nudo por ser
seguro de ti en guisa que le quiebres tú en tiempo que
me non puedes alcanzar cuando salieres de la red". Et
cuando amanesció veno y el cazador a aquel lugar; et
el mur, cuando lo vido, comenzóse a esforzar a cortar
lo que quedaba de la red, e cortólo; e subió el gato
en el árbol, e entró el mur en su forado, e el cazador
tomó su rede e fuese su carrera.
Desí quiso el mur salir del forado e vido al gato e
non se llegó a él. Et llamó lo el gato et díjole:
"¿Por qué non te llegas a mí, el mi amigo que tan
grand merced me feciste? Ca yo he grant sabor de facer
galardonar el bien que me has fecho, et dar te he yo a
comer el fruto de tu obra. Pues llégate a mí e non
temas, ca non amo más a mí que a ti". Et juróle que le
non buscaría mal. Dijo el mur: "El que non sabe traer
su fecho con sus enemigos e con los amigos, face mal a
sí e mátase. Et la enemistad e la amistad han lugar,
do debe el entendido usar dellas segunt debe. Et el
homne entendido non debe poner su amor con el homne
que era su enemigo, si non fuere en hora de cuita; ca
los fijos de las bestias siguen a sus madres mientre
han de mamar dellas, et cuando las pueden escusar
fuyen dellas, et el enemigo cuando se torna amigo por
esperanza de algunt pro, después que lo acaba tórnase
a su enemistad, así como face el agua cuando la
escalienta el fuego, que si se parte del fuego tórnase
a su friura. Et tú eres mi enemigo natural e tú a mí
otro tal. Pues ¿cómo se endereszará amor entre nos? Et
yo non sé para qué me hayas tú menester si non para
comer me". Desí comenzó el mur a se reguardar del gato
e a ser muy apercebido.
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Capítulo
XVII: Los gatos y el lobo |
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Dijo el marido: Dicen que en una ribera de la mar
había muchos lobos. Et había entre ellos uno que era
más fuerte e más lozano e más glotón, et que menos se
tenía por pagado de su estado. Et salió un día a venar
por haber mejoría de los otros, et llegó a un monte
donde había muchos vestíblos e muchas bestias salvages,
et non habían salida nin carrera para otro lugar, et
yacían y encerrados comiendo de aquellas yerbas e de
aquellas frutas, e faciendo sus fijos. Et cuando vido
el lobo que non había otra salida, fue cierto que
sería muy vicioso e abondado, et moró y un tiempo. Et
había en aquel monte muchos gatos, e eran fechos a
comer las carnes de aquellas bestias, et habían un rey
de sí.
"Et ellos cuando vían que tamaño daño rescebían por la
vecinidat del lobo, ayuntáronse et aconsejáronse en
que manera folgarían de aquel lobo. Et había en
aquellos gatos tres que habían mejoría de todos los
otros e con quien se aconsejaban todos los otros. Et
dijo el rey al primero dellos: "¿Qué paresce que
debemos facer a este lobo que nos ha fecho tan gran
daño en nuestro vito?" Et dijo el gato: "Non veo ál
por bien si non sofrir e ser pagados de lo que la
ventura face; ca non podríamos lidiar". Dijo el rey al
segundo: "¿Qué consejo nos das tú?" Dijo el gato:
"Tengo por bien que nos mudásemos deste monte e
buscásemos otro, et quizá fallar lo híamos tan
vicioso; ca si nos toviésemos por pagados con el
relieve de la caza del lobo, faremos muy estrecha vida
e peresceremos de fambre". Dijo el rey al tercero: "Et
tú, ¿qué tienes por consejo?" Dijo: "Otra cosa". Dijo
el rey: "¿E qué es?" Dijo: "Non tengo por consejo
dejar nuestros lugares, nin tener nos por pagados
deste estado en que vivimos, mientra que hobiéremos
esperanza de ser más abondados, nin otrosí sofrir lo
en que vevimos, nin fuir; mas tengo por seso e por
consejo, si me tú quisieres creer, et los que contigo
son, una cosa, por que fío en Dios que venceremos
nuestro enemigo et tornaremos al mejor estado que
nunca fuemos". Et dijo el rey: "¿Qué consejo es?"
"Dijo él: "Tengo por consejo que paremos mientes al
lobo, cuando cazare alguna bestia e la llevare por
comer la, que lo sigamos tú e yo contigo, et pieza de
los gatos que son conoscidos por fuertes e valientes e
esforzados, sofridores, atrevidos, así como que imos
buscar la relieve de lo que él come, ca es muy seguro
de nos, et será engarrado de nos. Et cuando fuéremos
cerca dél, saltaré yo en sus ojos, e quebrantar gelos
he con mis uñas. Desí saltarán cada uno de los otros
gatos, e pensarán del logar do trabaren, et non nos
quitemos dél fasta que lo dejemos muerto; ca maguer
que alguno de nos se pierda, el rey e los otros que
quedaren cobro habrán de nos, sol que fuelguen deste
lobo". Et ficieron lo así. Et en venando el lobo una
bestia por comerla, et llegando la a una ribera saltó
en él aquel que diera el consejo al rey, et quebrantó
le los ojos con las uñas e cególo. Desí saltó en él el
rey et tóvole la cola, con los dientes, et llegáronse
cada uno de los otros e echaron mano dél, e non lo
dejaron nin se partieron dél fasta que lo dejaron
muerto.
"Et yo non te di este ejemplo si non por que sepas que
en la vecindat del zarapico habremos solaz e pro e
esfuerzo". Et plogo a la fembra, como placía a su
marido, la morada del zarapico con ellos. Et mudáronse
las garzas et el zarapico a aquel lugar. Et ficieron
ahí sus nidos. Et apartóse el zarapico con su nido del
nido de las garzas, et hobieron grant sabor de aquel
apartamiento en que eran, et mostrábanse unos a otros
muy grande amor e grant solaz e grant honra; empero el
amor que era de la fembra al zarapico era más
verdadero e más firme, que non entre el zarapico e el
marido, et fiaban unos por otros por el amor antiguo.
Desí acaesció que se secó un río de los que caían en
aquel piélago, et apocóse el pescado. Et el zarapico
dijo en su corazón: "Maguer que es grant debdo de
guardar homne los amigos e de amarlos, mayor derecho
ha de guardar a sí mesmo; ca dicen que quien así mesmo
non es leal, menos lo será a otro. Et quien non para
mientes en sí, et non está presto antes que las
ocasiones le vengan, cercar le pueden por ventura
tantos de perdimientos que non se podrá dellos
amparar. Et estas dos garzas que han comigo aparcería
en este piélago facen me daño, en los peces, tanto que
quizá con cuita habréme de tornar, como de cabo, a la
mar; et yo só pagado deste lugar, et seráme fuerte
cosa de me partir dél, pues es convenible; onde non
veo más fuera matarlas, e folgaré sin ellas, e fincaré
en este piélago sin aparcero e sin contendor; mas
comenzaré primero en el marido, e guisar lo he con su
fembra, ca ella es de flaco seso e fíase mucho en mí e
créese por mí, et desque él muerto fuere, ligera cosa
es de matar a ella; tanto fía por mí". Desí vénose el
zarapico e la fembra muy cuidoso e muy triste, et dijo
la fembra: "¿Qué has, porqué estás triste, mío amigo?"
Dijo el zarapico: "Estó triste por las tribulaciones
que corren en este mundo. ¿Viste nunca ninguno que
estorciese de los pensamientos del mundo e de las mal
andancias deste siglo, en sí o en sus amigos, et viste
a alguno que esté a miedo que durase en alegría o en
vicio porque hobiese de durar años?" Dijo la fembra: "Grant
cosa es ésa por que tú estás triste". Dijo el zarapico:
"Así es como tú dices, et non es por ál, si non por
ti; mas si tú me creyeres e ficieres lo que yo dijere,
por ventura desviaremos el mal que cuido e temo que te
ha de acontescer. Dijo la fembra: "¿E qué es?"
Dijo el zarapico: "Maguer que nos seamos de sendos
linages, es tanto de amor que puso Dios entre nos, e
tanto solaz, que es más que si fuésemos parientes
caronales. Et en el parentesco acaesce a las veces
tamaña enemistad e tamaña malquerencia, que es mayor
daño que el espada tajante e el tósico mortal. Et
dicen: "Quien non ha hermano non ha enemigo, et quien
non ha parientes non le ha ninguno envidia". Et yo
quiero te facer un poco de pesar por tu provecho, por
mejorar tu estado, como quiera que lo tengas por
fuerte cosa e por muy desaguisada; mas pienso en lo
que me lo face decir. Et pienso en que las venturas
que vienen a las criaturas en este mundo facen más que
esto; onde quien es certero de la ventura desampárase
a los mandamientos de Dios, et fuelga. E escúchame e
guíate por mí, et non me demandes la razón de lo que
te yo mandare facer, fasta que sea acabado".
Dijo la fembra: "Tanto miedo me has puesto e tan grant
espanto, que cuido que me sumirá la tierra. Et só
placentera de perder mi alma por ti; ca dicen que
quien su alma non desampara por su amigo para que le
ayude a las cuitas, este tal, segunt Dios, es engañoso
e falso". Dijo el zarapico: "Aconséjote que guises en
como mates a tu marido, e folgarás dél; ca en matarlo
será tu grant pro, et librarás a ti e a mí de una
tentación que he pavor que nos averná, segunt que yo
he barruntado en él, que nos tiene encubierta. Onde
non me quieras preguntar nada, salvo facer lo que te
aconsejo. Sepas que si non fuese por la grant pro que
y ha, non me atrevería yo a tan grant cosa. Et bien te
faría yo saber la razón por que te dé yo este consejo,
si tú hobieses acabado lo que te yo mando facer. Et yo
te buscaré después un marido de mis amigos los garzos,
e escogerte he el que yo por mejor pudiere, e el que
más face por mí, et el que de mejor voluntad vivirá
conusco en este piélago, et te guardará et te honrará
por mi amor. E tú eres muy sesuda e muy buena; et
sepas que si tú non faces lo que te digo e non me
creyeres, acaescer te ha lo que acaesció al mur que
non quiso creer al gato que le consejaba lealmente".
Dijo la garza: "¿Et cómo fue eso?"
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Capítulo
XVII: El ratón y el gato |
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Dijo el zarapico: "Dicen que en una tierra había un
religioso en una choza, e eran los homnes muy pagados
de aquella choza e de le dar de sus comeres. E habían
y muchos mures que le venían a comer su vito, e hubo
el religioso un gato, e atólo en la choza por
amortarlos e por matarlos dende. Et entre aquellos
mures había un mur que era muy grande e muy fuerte, e
más atrevido que todos, et cuando vido al religioso
atar el gato en la choza, sopo que faría y él mal de
morar con el gato, et llamólo e díjole: "Yo sé bien
que el religioso non te tiene si non por matar a mí e
a mis compañeros, et yo amo tu compañía e tu solaz e
quiero haber tu amor por ser seguro de ti e de tu
artería. Et moraré aquí con placer de ti, et prométote
que te non encubra mi buen consejo nin el pro que te
pueda facer". Dijo el gato: "Bien entiendo lo que
dices, et por que tú hobiste sabor de mi amistad, yo
te fago tal pleito que te yo non busque mal; empero
non te quiero prometer lo que te non podré tener, ca
el religioso me fizo fiel de su choza, e me compró por
desmanar el daño que le facías, tú e tus compañeros,
et yo nunca le seré traidor, contra lo que cree de mí.
Onde es menester que busques por donde salgas a los
campos o a otra morada de las que son aquí enderredor,
si tú quisieres que sea yo tu amigo, ca ser lo he en
otro lugar. Et si así non lo ficieres, non habrás de
mí homenage nin seguranza, ca yo non podré estar que
lealmente non sirva a mi señor en lo que me puso por
guardar". Dijo el mur: "Yo te comencé a rogar e pedir
por merced, e tú debes rescebir mi ruego, et non
quieras que vaya sin tu amor".
Dijo el gato: "Derecho es que yo resciba tu ruego, e
facer lo que tú quisieres; mas ¿en cuál guisa lo faré?
Ca vos todos los mures vos ayuntades contra mi señor,
et él es muy sañudo contra todos vosotros; et si yo
non le fuere leal en vos matar, temo que me matará.
Onde te apercibo, e te aconsejo que te mudes desta
casa, salvo e seguro para donde quisieres, et dote
plazo de tres días a que busques buen lugar en que te
acojas e donde mores. E yo ir te ver e requerir, e
mostrar te he mi amor más que tú me pediste". Dijo el
mur: "Fuerte cosa es dejar el homne su lugar; mas
estarme he yo en mi forado, e guardar me he de ti
cuanto pudiere". Et cuando fue otro día salió el mur
del forado para buscar su vianda, e vido lo el gato, e
non se le movió por non le falsar el plazo que le
diera, et fue en esto el mur engañado, et salió muchas
veces. Et cuando el tercero día fue pasado, estando el
gato en celada, salió el mur a andar por la casa, e
saltó el gato en él e matólo.
Et yo non te di este ejemplo si non por que sepas que
el homne entendido non debe refertar la palabra de su
amigo leal, nin tener por dura la palabra del
castigador; ca dicen que tal es la palabra del leal
amigo, en cuanto la ha por dura el consejado, como la
melecina amarga que tuelle al cuerpo la mala
enfermedat. Et tú guárdate e non seas engañada en el
amor que te muestra tu marido; ca si lo matares verás
luego la folgura manifiestamente e habrías mejor
marido con que mejor placer hobieses". Et cuando oyó
la fembra lo que le dijo el zarapico, hubo muy grant
pavor; empero prísole gana del marido nuevo que le
prometiera, et dijo: "Entendido he lo que tú dejiste,
et non te sospecho en nada, e lo que tengo en corazón
de amor contra ti me muestra el amor que tú me has, ca
yo sé bien que tú non me aconsejarías tan
desabridamente e tan esquiva si non con amor e con
lealtad que me has. Et si fuese esto que me consejas
cosa tal de que hobieses mayor pro de ti solo sin mí,
debíalo facer por tu amor e seguirme en tu voluntad,
cuanto más seyendo cosa en que yo he parte. Mas ¿con
qué guisa podré yo matar a mi marido e con qué podré
con él?"
Dijo el zarapico: "Yo te mostraré una arte tal, que si
la ficieres recabdarás lo que quisieres". E dijo la
fembra: "¿Cuál es?" Dijo el zarapico: "Yo sé en Fulán
lugar un piélago do hay muchos peces, e andan ahí
muchos pescadores. Et cuando pescan algunt pece grande
toman una estaca e espetan lo en ella desde la cabeza
fasta la cola. Et tú vete a aquel lugar, e toma uno de
aquellos peces que así vieres, e tráelo al marido e
dágelo a tragar, et cuando lo tragare, atravesar se le
ha el estaca en la garganta e morrá". Et fizo la
fembra cuanto le aconsejó el zarapico, e voló et fuese
allí donde los pescadores andaban, e tomó un pece de
aquellos espetados, e adujo gelo et puso lo cerca del
maslo su marido. Et él tragólo, et rompióle el palo la
garganta, e murió. Et fincaron el zarapico e la fembra
en uno algunos días, et él mostrábale grande amor e
facíale grande honra.
Desí demandó ella al zarapico el marido que le
prometiera, et él voló e fuese a un árbol que era y
cerca, et falló un lobo cerval que buscaba qué
comiese, et llamólo e díjole: "Cuitado, ¿qué has e qué
es lo que quieres?" Dijo el lobo: "Busco de comer".
Dijo el zarapico: "Yo he una amiga de las garzas, la
más gorda que ser puede, e quiero la engañar de guisa
que te la traiga a la cueva, ca es de Fulán lugar.
Pues vete a aquella cueva e estáte y en celada, et
cuando llegare la garza allá, salta en ella e mátala".
Et fizo así el lobo cerval, e fuese para la cueva e
metióse en celada.
Et tornóse el zarapico a la fembra e díjole: "Fue a un
garzo que es mucho mi amigo en Fulán lugar, et díjele
de ti cuánt fermosa eres, e cuánt enseñada, e cuánt
complida, e del amor que has comigo, e del lugar en
que somos, e de cómo has menester marido; et rogóme
que te llevase a él, que te quería ver. E vayamos para
él". Et ella acordóse con él, e volaron amos e
llegaron a aquel lugar. E dijo el zarapico a la fembra:
"En aquella cueva yace, et si agora non es ahí, luego
verná". Et ella, con deseo del marido, fuese luego
para aquel lugar. Et el lobo que yacía en celada saltó
en ella detrás de una peña do estaba, et levóla en la
boca e matóla.
Et este es el ejemplo del que se fía por el aparcero
falso, que se non debe fiar, cómo peresce". |
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