|
remota de que el editor haya
puesto un periódico en una batidora, que el viento las
amontonara y la humedad de la lluvia las pegara contra las
baldosas de la imprenta.
Tratando
de ser una aproximación a la verdad, doy los resultados
siempre provisorios de una investigación complicada y
menticulosa realizada durante los últimos 20 años:
Magarotto, tal el apellido del autor indicaría ascendencia
italiana, aunque no importe ignorar su nombre de pila, si
es que lo tuvo, pues es común entre ciertas clases de
individuos no tenerlos, y utilizar uno solo como
patronímico identificatorio.
Nacido
en una ciudad grande posiblemente Buenos Aires, en algún
hospital popular y frío, en los años 52 al 53, hijo de una
circunstancia y un dibujito animado se escondió del mundo
por muchas décadas hasta lograr conocer su propia verdad:
en vez de parirlo lo inventaron. Numerosos y vanos han
sido los esfuerzos para tratar de localizar información de
las cualidades físicas de Magarotto, pues naturalmente
desaparecieron las fichas del Hospicio, su casa durante
algún tiempo, salvo la vaga descripción de una meretriz
escandinava de Avellaneda, quien asegurándose que dichas
declaraciones no violarían su secreto profesional,
estableció a "Prima Facie" que era algo muy parecido a un
ser humano, de una estatura cercana al metro ochenta y
cinco, ojos verdes, y abundante y rubia cabellera, no
teniendo mas particularidades para destacar salvo la de
tener un tercer ojo (tuerto) cercano a su oreja izquierda,
a la altura del esfenoides.
Preguntada esta dama sobre mas información sobre Magarotto,
desestimó realizar mas apreciaciones del susodicho, aunque
una lágrima violeta en su rostro delató su lealtad a las
ideas pregonadas por nuestro enigmático personaje.
Tiempo
mas adelante un periodista deportivo me acercó una
fotocopia de una carta de lectores en la que un tal Sr.
Magarotto, abogaba por la injusticia bíblica determinista
sobre la prohibición de la entrada de los calvos al reino
de los cielos, si bien era extraño, mas lo fue saber el
nombre del medio elegido: la revista de propaganda de un
gran hipermercado (Nota del editor: percatarse del precio
del puré de tomate).
Algunos
de los trabajos de esta recopilación han sido hallados por
casualidad, ejemplos son el blasfemo Manifiesto
marcado a punta de cortaplumas sobre el lado interno de la
puerta de un baño de hombres de la Estación de trenes de
Constitución, lo que obligó al editor a robarse la misma
en la noche de la Navidad del año 98;cabría destacar la
imagen ofrecida de esta particular pieza panfletaria junto
a inscripciones vulgares y chavacanas tales como "en este
lugar sagrado, donde pasa tanta gente, hace fuerza el mas
cobarde y se caga el mas valiente", "puto cariñoso llámame
al 0345679", "Soy bostero y doy mi vida por Boca", "pocha:
cachetéame la nutria y sopapiame la biznaga, Cacho de
Campana" y demás groserías propias de los impíos fariseos
habitues a orinar literariamente.
Otro
hallazgo totalmente accidental fue realizado por el señor
Pepe, ordenanza de la Facultad de Ciencias Exactas de La
Plata, de un escrito con aerosol sobre una pared del
subsuelo donde funcionaba la carrera de Farmacia, que
algunos bautizaron "Lágrima", y nos da algunas
pistas sobre el peregrinaje magarotesco entre la ciencia y
el amor no comprendido. Se desconoce la destinataria de la
misma aunque se supone que se le inició en el Vaticano el
proceso de Beatificación del caso.
A través
de sus escritos podríamos afirmar que Magarotto tuvo mujer
inestable, una tal Ella, quizás con ojos verdes, con
descendencia de tres masculinos quizás con ojos negros o
verdes, que marcó un giro abrupto de la visión de la vida,
al menos para los colores reflejada en
Matices,
y sentimiento existencial en
Con penas, que
marcó el inicio de su exilio interior, en la que a través
de sus tripas materializó con poesías como
Indefinición, o la
confección de un testamento pragmático-ideologico en
Instrucciones para Ella,
donde vemos claramente la
planificación de su olvido, la paz final que todos
anhelamos, con la salvedad de una regreso al corazón de su
amada.
Mas
adelante o mas atrás Magarotto participa de las Jornadas
de Trabajo Voluntario ideadas por el Dr. Ernesto Guevara
de la Serna en un pueblo devastado por una plaga de Bicho
Taladro, donde realiza una composición poética de una gran
metáfora, la Revolución Cubana.
Demás está decir que Ella, personaje a quien siempre
aparece, es en esta transmutación, una joven idealizable
de todo ser atormentado, la materialización de la belleza
en acción bélica.
Extrañamente, un saboteador anarquista anticlerical como
Magarotto relata su participación en la redacción de un
Bula Papal, en la que, producto del Borgoña o no, Paulo
III declara a los indios americanos seres humanos.
©
Roberto Américo Magariños, el prologuista. |