LUIS BELTRÁN (1966)
Buenos Aires (Argentina).


Acerca de Luis Beltrán:

 

     Nació el 11 de abril de 1966 en Buenos Aires, Argentina.

     Siempre con dificultades con la educación formal, repitió segundo grado. Luego partir del incentivo que tuvo por el maestro de Lengua en séptimo grado (12 años) comenzó a leer casi compulsivamente, pasó su infancia y adolescencia leyendo libros, en su mayoría de Ciencia Ficción, aunque por sus ojos pasaron casi todas las obras de la literatura universal (colección que compraron sus padres) y literatura argentina.      

 

     Sus primeros - y casi únicos -  contactos con la escritura los tuvo durante el secundario con algunas redacciones y algunos cuentos cortos que escribió en una libretita.

     Mas tarde en su juventud, editó junto con otros amigos, una publicación barrial Humanista llamada  "El Barriógrafo" en la que escribió algunas editoriales.

     Mucho tiempo después, a los 38 años, en su weblog personal, se animó a poner por escrito una broma que siempre contaba cuando se encontraba con algún fanático de los gatos: "La conspiración de los gatos". Sorprendido al enterarse que su pequeña narración fuera publicada en un compendio de literatura sobre felinos (decirle "literatura felina", sería un argumento más para su Conspiración), con mucha timidez, se está animando a publicar en su página (www.luisbeltran.com), otros escritos de su adolescencia.

© Luis Beltrán

 

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LA CONSPIRACIÓN DE LOS GATOS, publicado en el weblog del autor (2004):

 
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La conspiración de los gatos
 
 
 

     Quiero aprovechar este poco tiempo de lucidez que me queda para dejar al descubierto una conspiración histórica: la de los gatos.

     Tengo la certeza – y cada día tengo más pruebas – de que los gatos terminan dominando a sus dueños. Quiero hacer público esto, antes que mis dos gatas siamesas, Agatha y Merlina terminen por hacerme “olvidar” esta teoría.

     En efecto, a mi nunca me interesaron particularmente los gatos, siempre fuí mas bien “perruno” y en mi infancia sólo veía a los gatos como objeto de alguna picardía.

     Una vez casado, vi que una pareja amiga tenía también un par de gatas siamesas y me encantaron. Luego, cuando hubo una segunda lechigada, me avisaron y rápidamente convencí a mi mujer para que adoptemos a dos hembras. Claro, ella se resistió al principio (“les das de comer vos, eh!”) pero rápidamente cayó bajo el poder gatuno, obviamente hoy es ella la que se encarga de alimentarlas.

     Hay quienes expresan que las mujeres son especialmente sensibles a este tipo de dominación y, en la medida que van perdiendo sus facultades mentales, ya en su vejez, llegan a los casos extremos de no sólo alimentar a sus 15 gatos sino también de hacerlo con todos los gatos del vecindario. También habría que investigar porque 2 de cada 3 gay tienen gatos.

     Sé que me estoy jugando al escribir estas cosas, les pido por favor que no tengan en cuenta posteriores desmentidas.

     Inclusive estoy firmemente convencido que las asociaciones “protectoras de animales”, son una fachada y que su verdadero objetivo es sólo proteger a los gatos. Nunca las ví movilizadas en otra cosa que no sea la de defender a los gatos del Jardín Botánico de la Ciudad de Buenos Aires, por ejemplo. O tampoco nadie se pregunta porqué algunas asociaciones realizan en forma gratuita el castrado de perros mientras que para los gatos cobran un canon a veces imposible de pagar.

     Ni hablar del alimento para gatos, comprar “Gati” o algún otro alimento económico?? Ni pensarlo!.

     -¡El mejor alimento premium para mi gato! – claman las poseídas, comprando amasijos de restos animales, vegetales y vaya a saber qué cosas, en delicadas bolsitas a 10 dólares el kilo.

     Así es, siempre alrededor de los gatos hay una nebulosa de irracionalidad: Una prueba acabada de ello es la broma realizada por los creadores de la página “bonsai kitten” (gatitos bonsai) actualmente fuera de línea gracias a la cruzada ejemplificadora de los felinoposesos. En esa página, realizada en tono de broma, los autores explicaban como metían gatitos en una botella y los alimentaban para después venderlos embotellados. La respuesta fue feroz, pueden ver todavía los ecos de esa irracional respuesta (nadie se preguntó si lo que decían los autores era posible) en esta búsqueda de google, dónde especialistas, veterinarios, psicólogos de animales y etcs, se dedican a atacar visceralmente a estos inofensivos bromistas.

     Pero los felino-manipulados, tampoco se preguntaron si el libro “Porqué pintan los gatos” era cierto. Claro que en este caso la reacción fue totalmente positiva. Tengo amigas que inclusive han intentado (infructuosamente) hacer pintar a su gato. Tengo ese libro en casa y es un gustazo ver cómo las poseedoras de gatos (es una forma decorosa de llamarlas, todo sabemos que la relación es a la inversa) lo toman en serio. Una lástima tener que hacer pública esta broma que inclusive tiene su sitio web, pero no me queda otra salida: hay que desenmascararlos.

     No estoy bien, ayer me encontré de pronto en la calle mirando a un minino haciendo el típico gesto con los dedos mientras decía “michi michi michi…”, pensando con una angustia si estaría bien alimentado. Se que estoy cayendo bajo el influjo gatuno y temo no poder continuar con esta denuncia.

     Sólo espero que los pocos que visitan esta página sepan entender y si tienen algún dato más sobre la Conspiración hagan su respectivo comentario.

 
 

Post del 27/09/2004 en el blog de Luis Beltran

 
 
 

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