BLOC DE ANILLAS (weblog)
Por Alfredo Martín-Górriz, 16/04/2004


BIBLIOTECA de INTRAGABLES

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     En el fondo, y salvo excepciones, todos leemos lo mismo. Hablo, claro está, de aquellos que leemos algo en el sancta sanctorum (retrete) o antes de acostarnos. Hay ciertas especialidades, y unos se dan al ensayo filosófico con más ahínco, otros a los libros de historia o a la novela negra, quizá a las biografías o a la ciencia-ficción. Pero al final tenemos una base común bastante amplia, algo lógico por otra parte debido a la cultura que compartimos. Por eso creo que se puede saber más de un lector por aquellos libros que fue incapaz de leer, esos clásicos que dejó a la mitad o muchas de las obras calificadas de excelsas que quiso lanzar por la ventana. En estos casos envidio a Umbral, que tira sus descartes a una piscina. Mi biblioteca de intragables tiene ejemplares como La Colmena (Cela), La Peste (Camus), Por el Camino de Swan (Proust), Lord Jim (Conrad), una recopilación de cuentos de Joyce o Hamlet (Shakespeare). Lejos de renegar de los libros que llenan las estanterías de esta particular biblioteca, los cuido más que a ninguno, les quito el polvo y los huelo, les vuelvo a echar un vistazo de vez en cuando. Es cierto que en un primer momento, cuando no puedo continuar con su lectura, los mandaría al contenedor de papel y cartón; sin embargo constituyen mi verdadera historia como lector. Posiblemente por eso queramos quemarlos, pisarlos, lanzarlos por la ventana o a la piscina. Muestran un pedacito de verdad, y enfrentarse a la verdad siempre es difícil (llegados a este punto digo esto en voz baja, tampoco he podido con el Quijote). La biblioteca de intragables es la única que merece un sitio en las casas, la que habría que exhibir ante las amistades para fardar:

          - Mira, Paco, en estos anaqueles tengo ordenados los libros según la página donde los abandoné. Los de la parte de abajo ni siquiera merecieron pasar de la 30. Te voy a prestar éste de Hemingway.

          - Ah, ese ya lo dejé, María; es buenísimo, en la 45 si no recuerdo mal. A ver si te presto uno de Faulkner que me espantó o te lo regalo para tu cumpleaños. Es de los que he leído hasta el primer cuarto que más me ha gustado cerrar.

     ¿Qué mérito tiene disfrutar con La Conjura de los Necios? ¿Cómo no pasárselo en grande con las andanzas francesas de Henry Miller? ¿Quién maldice los relatos de Poe, Borges o Cortázar? Créanme, se necesita mucho más talento para aburrirse con cualquiera de los libros que he mencionado. Hay que ser muy valiente para decirle a Cervantes: ahí te quedas.

 


 

 
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